La pulga: una introducción

Pulga de gato (Ctenocephalides felis)
by Caramosca - CC BY-NC 2.0
por Harold Russell
Título original: Introductory
Apareció en: The Flea, ch. 1
Año: 1913
Linaje del protagonista
La pulga: una introducción

Las pulgas forman un grupo de insectos que hasta fechas recientes ha sido poco estudiado por los zoólogos. Los llamamos insectos porque son animales articulados, o Artrópodos, con tres pares de patas en su estado adulto. El lector tendrá una mejor comprensión de la posición que ocupan las pulgas en la clasificación general de los animales si recuerda que los artrópodos, o animales articulados, son uno entre una docena de los subreinos, o filos, en los que han sido clasificados los diversos miembros del inmenso reino animal. Hay motivos fundados para creer que todos los animales incluidos en cada filo descienden de una forma primitiva común que vivió en épocas más o menos remotas. Además de (1) Insectos, los artrópodos, o animales articulados, incluyen a (2) Crustáceos, tales como cangrejos, langostas, gambas, cochinillas de la humedad, pulgas de agua y percebes; (3) Miriápodos, como los ciempiés y los milpiés; y (4) Arácnidos, tales como arañas, escorpiones, ácaros y garrapatas. Por tanto, las pulgas, y los demás insectos, están en mayor o menor medida emparentados con todas estas diversas formas de vida animal.
Los animales pertenecientes a esta enorme e importante agrupación que forma el filo artrópodo tienen ciertos rasgos comunes característicos. Encontramos un cuerpo formado por una serie de segmentos más o menos similares colocados uno a continuación del otro. En esto se parecen a ciertos gusanos cuya organización está mucho menos desarrollada. El cuerpo es alargado, lateralmente simétrico, y la boca y el ano se encuentran en extremos opuestos. Sin embargo, se aprecia un importante desarrollo con respecto a los gusanos segmentados. Cada segmento típico tiene un par de apéndices muy diferentes a los muñones que encontramos sirviendo de patas en ciertos gusanos. Estos apéndices de los artrópodos se pueden dividir en segmentos claramente distintos y separados unos de otros por articulaciones móviles accionadas por músculos especiales.


El ancestro común al conjunto de los diferentes artrópodos que encontramos vivos sobre la tierra a día de hoy estaba formado probablemente de una serie de segmentos muy similares entre sí, los cuales, del primero al último, presentaban cada uno un par de apéndices muy semejantes. Con el transcurrir de las épocas estos apéndices han modificado sorprendentemente su forma y su función. De manera que en los artrópodos actuales encontramos pares de antenas, mandíbulas y otras piezas bucales, pinzas, patas, aletas natatorias y apéndices caudales que, tras un examen minucioso, pueden todos remontarse a una estructura común. Del mismo modo, también los segmentos del cuerpo se han fusionado y modificado de extrañas maneras. Todo lo dicho hasta ahora se aplica tanto a las pulgas como a otros insectos.
Cuando se lleva a cabo un estudio minucioso de la forma y la estructura externa de una pulga, resulta de gran interés intentar rastrear las modificaciones que deben haber tenido lugar a lo largo de su evolución a partir del artrópodo ancestral; sin embargo, la relación de las pulgas con otros insectos actuales reviste una importancia más inmediata. Los insectos son artrópodos altamente especializados, y las pulgas son insectos altamente especializados. Esto significa que han experimentado modificaciones considerables con respecto al tipo ancestral primitivo y que, por lo tanto, se han adaptado a una vida en determinados entornos bien definidos y peculiares.
Al lector con algún conocimiento en zoología o botánica no hace falta recordarle que cualquier clasificación actual está basada en la descendencia. Desde que los naturalistas han abandonado la creencia en una creación concreta de las diferentes especies de animales presentes a día de hoy en la tierra y han demostrado concluyentemente que estas han surgido por descendencia y modificación a partir de otras formas, el problema consiste en reconstruir un extenso árbol genealógico. ¿Cuáles fueron, pues, los antepasados de las pulgas y, en consecuencia, con qué otros insectos parecen estar emparentados?

Pulga de las nieves Boreus brumalis3
by Jack Forrester – CC BY 4.0
Es probable que los ancestros de las pulgas fueran insectos alados, y que los órganos del vuelo se perdieran gradualmente a medida que estos se volvieran inútiles cuando adoptaron una vida parcialmente parásita. Hubo un tiempo en que los entomólogos consideraron que las pulgas eran moscas sin alas y las situaron en el orden Diptera. Se pensó que ciertas placas escamosas de sus cuerpos eran vestigios de las alas atrofiadas. Sin embargo, es más que dudoso que esta idea sea correcta; y todos los entomólogos actuales que han dedicado alguna atención especial a las pulgas están de acuerdo en que estas son lo suficientemente diferentes a cualquier otro insecto vivo para merecer que se las sitúe en un orden propio. A este orden se le ha dado el nombre Siphonaptera, lo cual significa que los insectos aquí comprendidos poseen piezas bucales succionadoras y están desprovistos de alas. Un nombre alternativo para este orden es Aphaniptera, pero está gradualmente cayendo en desuso. Linneo (1758) sólo menciona dos especies de pulga: la pulga del hombre, a la que llamó acertadamente Pulex irritans, y la nigua de los países cálidos, a la que denominó Pulex penetrans1 debido a la costumbre que tienen las hembras de excavar bajo la piel de sus víctimas. En el momento en que escribimos esto, se han descrito y nombrado alrededor de 460 especies de pulga; pero algunos de los nombres son sin duda sinónimos, y el numero actual de especies distintas que se han descubierto ronda alrededor de las cuatrocientas. Una vasta mayoría de estas se han descrito en los últimos pocos años, lo cual demuestra lo que se puede lograr cuando se presta atención a cualquier grupo de animales desatendido. No cabe duda de que quedan muchas especies aún por descubrir y de que, con el tiempo, serán recolectadas, descritas y nombradas.2

Mecóptero Nannochorista dipteroides3
by Simon Grove – CC BY-NC 4.0
La posición que debería asignarse al orden Siphonaptera en el esquema general de la clasificación de los insectos es una cuestión que los entomólogos actuales más instruidos han discutido con considerable vehemencia. Algunos encuentran sus parientes más cercanos entre los escarabajos, otros entre las moscas. La mayoría, tal como veremos más adelante, las sitúan cerca de Diptera; sin embargo, como ninguna de las partes ha proporcionado argumentos convincentes, sería más prudente considerar que la cuestión, hasta el momento, sigue sin estar resuelta.3
Las pulgas pertenecen a uno de los grupos de insectos que atraviesan una metamorfosis completa. Su ciclo vital, en consecuencia, pasa por cuatro fases: huevo, larva, pupa e imago. Si el clima lo permite, la pulga hembra pone huevos durante todo el año, entre uno y cinco por puesta. A diferencia de los huevos de muchos otros parásitos, estos nunca se adhieren al pelaje de sus huéspedes, sino que aparecen depositados indiscriminadamente en los suelos de las casas o en los nidos y lugares donde duermen sus huéspedes. Los huevos eclosionan generalmente en unos pocos días, y de ellos emergen unas larvas diminutas y blancas con forma de gusano. Las larvas de algunas pulgas —y posiblemente las de todas— presentan una excepcional adaptación en su forma: una estructura para romper el huevo, una púa para la eclosión. Esta es una placa delgada, como el filo de un cuchillo, donde la punta de la cabeza entra en contacto con la cáscara. Los movimientos del prisionero practican una pequeña grieta en la cáscara del huevo, la cual, a continuación, se abre de par en par. En el desarrollo larvario posterior este órgano desaparece, se pierde probablemente después de la primera muda. La larva no tiene piernas y presenta trece segmentos. Crece rápidamente y muda la piel varias veces a lo largo de este crecimiento. Está provista de piezas bucales adaptadas para morder y se alimenta de cualquier tipo de desecho orgánico en descomposición. Las larvas pueden criarse en los restos de lo barrido en una habitación normal o entre las escamas y la caspa sucia que se acumula en el fondo de los nidos viejos de las aves. Apenas hace falta añadir que la madre no se preocupa de ningún modo por las larvas, y la creencia de que las alimenta con sangre seca carece de cualquier fundamento sólido.
La fase larvaria dura unos días, y el animal teje un pequeño capullo antes de transformarse en pupa. Al cabo de unos pocos días más —un plazo que depende probablemente de las condiciones meteorológicas—, emerge la pulga adulta. Las larvas viven generalmente en lugares donde los insectos adultos tendrán una oportunidad de encontrar un huésped tan pronto como abandonen la envoltura pupal. Los nidos de sus huéspedes, donde se crían los jóvenes, son siempre sus lugares preferidos. Resulta verosímil que la relativa inmunidad frente a las pulgas de la que gozan los mamíferos con pezuñas, o ungulados, se deba al hecho de que las crías siguen a su madre desde el momento del nacimiento, en lugar de pasar sus primeros días de vida indefensas en un nido.

Huevo, larva y despojo de la pulga del gato
by kyronb – CC BY-NC 4.0

Pupa de la pulga del gato
by Auguste Le Roux – CC BY 3.0
Observaciones realizadas en la India sobre el desarrollo de la pulga del perro (Ctenocephalus canis4) muestran que los huevos puestos el 17 de octubre eclosionaron el 19 de octubre. La larva tejió su capullo el 25 de octubre y la pulga adulta emergió el 2 de noviembre. En el norte de Europa, la pulga humana tarda unas cuatro semanas en verano y seis semanas en invierno en completar su metamorfosis.
A diferencia de muchos insectos parásitos, las pulgas no pasan todo el tiempo sobre el cuerpo de sus víctimas. La mayor parte de su vida la pasan probablemente en el suelo, en la casa o en el nido del mamífero o ave que les proporciona sangre. A este respecto, existen diferencias considerables en los hábitos de distintas especies de pulgas. Algunas se adhieren a un animal y llegan incluso a introducirse bajo la piel. Estas son las especies con un mayor grado de parasitismo. Otras solo acuden para alimentarse y se marchan para poner sus huevos. Es probable que muchas no chupen sangre más de una vez en toda su vida.
Un animal que alberga pulgas y que alimenta al insecto adulto con su sangre se denomina huésped. Ninguna pulga va más allá de ser lo que se denomina parásito temporal, lo cual significa que solo pasan una parte de su vida en sus huéspedes y que con frecuencia aprovechan la ocasión para saltar sobre y fuera de ellos. Aparentemente, todas las pulgas van de un huésped a otro. Los trabajos de coleccionistas diligentes han demostrado que la gran mayoría de los mamíferos y las aves tienen pulgas. Como regla general, se puede afirmar que determinadas especies de pulgas están asociadas a determinadas especies de huéspedes. Así pues, el ser humano es el huésped verdadero de Pulex irritans; la familia del gato es la huésped verdadera de la pulga del gato (Ctenocephalus felis5); y la familia del perro es la huésped verdadera de la pulga del perro (Ctenocephalus canis). Sin embargo, la pulga humana se encuentra a veces en gatos y perros, y las pulgas del gato y del perro pican ocasionalmente a los seres humanos; además, se encuentran pulgas de gato en perros y pulgas de perro en gatos. Todas las pulgas, hasta donde sabemos, pueden pasar ocasionalmente de una especie de huésped a otra; pero, por lo general, no parecen prosperar en entornos a los que no están habituados. Algunas pulgas son más generalistas en sus gustos que otras. Algunas parecen limitarse estrictamente a un solo huésped, e incluso cuando están hambrientas, solo chupan sangre extraña a regañadientes. Hay una especie de pulga que solo ha sido encontrada —salvo por accidente— en el ratón de campo, y otra que solo se ha encontrado en el erizo. Otras pulgas se encuentran habitualmente en dos animales totalmente diferentes; un buen ejemplo de ello es la pulga humana, la cual, al menos en ciertas zonas de Inglaterra, es un parásito habitual del tejón.

Pulga humana (Pulex irritans)
by James Bailey – CC BY-NC 4.0
Hay que distinguir los huéspedes verdaderos o naturales de los que pueden ser denominados huéspedes ocasionales o accidentales. Todos los animales que entran en contacto entre sí, o que viven en estrecha proximidad, pueden intercambiar pulgas; así pues, es incluso posible recolectar pulgas propias de las aves en mamíferos y, a la inversa, en las aves se pueden encontrar pulgas típicamente asociadas a los mamíferos. De este modo pueden surgir enigmas cuya solución pone a prueba el ingenio del recolector. A veces se encuentran pulgas de aves en los murciélagos; esto, obviamente, puede atribuirse a que los murciélagos han habitado en un hueco anteriormente ocupado por estorninos o en un viejo desván infestado de pulgas de paloma. Se observa en ocasiones que todos los animales depredadores albergan las pulgas de los animales que han devorado. En los gatos monteses encontramos las pulgas de los conejos; en los zorros, las de los erizos; en las comadrejas, las de los ratones; y en los armiños, pulgas propias de aves pequeñas. Asimismo, en el caso de ratones, ratas y otros pequeños roedores que tienen madrigueras y pasadizos en un mismo seto, no es raro encontrar en unos los parásitos que suelen ser propios de los otros. En ocasiones es difícil determinar el huésped verdadero de una pulga.
Mucho más difíciles de explicar son las razones que hacen que una pulga se limite a un determinado huésped y que huéspedes estrechamente emparentados tengan pulgas diferentes. Las pulgas propias del avión común y del avión zapador son muy distintas; las pulgas de las aves de corral y las de las palomas domésticas son especies diferentes. Las causas que han influido en la evolución de las distintas especies de pulgas son demasiado oscuras a día de hoy para permitirnos ofrecer una explicación satisfactoria.
Hablando de forma general, las pulgas que encontramos en las aves tienen puntos en común, y probablemente constituyen en sí mismas un grupo natural. Lo que podríamos denominar pulgas aviares auténticas han sido recogidas sobre casi todas las aves europeas. Un género con una clasificación compleja, Ceratophyllus, comprende numerosas especies de pulgas diferentes. Algunas de estas especies son muy abundantes e infestan los nidos de muchas aves distintas; otras son extremadamente raras. Una de estas rarezas (C. vagabundus) se encuentra en los nidos de los frailecillos y obras aves marinas. Otra ha sido recolectada sobre el petrel antártico. Los pingüinos tienen su propio género de pulgas. Un espécimen, único en su momento (Ceratophyllus borealis), de la colección del Sr. N. C. Rothschild, fue recogido sobre alcatraz atlántico. Recientemente ha sido encontrado sobre el bisbita costero en las islas Shetland.

Pulga de paloma (Ceratophyllus columbae)
by Hannes Dahm – CC BY 4.0
En los nidos de los aviones comunes se han encontrado dos pulgas muy raras (C. farreni y C. rothschildi6); sin embargo, los nidos de estas aves también están infestados de especies comunes. En un vencejo africano se ha encontrado una pulga de la peste (Xenopsyla).
En las Islas Británicas se han encontrado cuarenta y séis especies diferentes de pulgas, pero muchas de estas son extremadamente escasas.
Sabemos muy poco sobre la distribución geográfica de las pulgas como para establecer muchas generalizaciones precisas. Cuando se haya recopilado y estudiado una cantidad mucho mayor de material, quizá sea posible demostrar que ciertos grupos están asociados a determinadas regiones de la Tierra o a determinados órdenes de animales. Se observa que esto ya es así en cierta medida. Las pulgas autóctonas del Nuevo Mundo están lejanamente emparentadas con las del Viejo Mundo. Hablando de forma general, la distribución geográfica del parásito debe seguir la del huésped. Sin embargo, a veces el parásito no soporta el frío y no puede seguir al huésped fuera de los trópicos. Las niguas y sus parientes son pulgas de los países cálidos. Hay diferentes especies de murciélagos que se encuentran desde los trópicos hasta el círculo polar ártico, pero no en todas partes se dan las mismas pulgas en estos murciélagos.
Cuando una pulga tiene una distribución cosmopolita, es probable que se haya dispersado por todo el mundo acompañando a su huésped.
Los monos no tienen pulgas. Esta afirmación es acogida habitualmente con sorpresa e incredulidad. De vez en cuando, una nigua puede meterse en el pie de un gorila o de un chimpancé. Y los monos de los parques zoológicos o de las colecciones privadas también están expuestos a coger alguna pulga humana procedente de las personas que se agolpan alrededor de sus jaulas. Estas son contingencias remotas que le pueden suceder a cualquiera. Los monos silvestres sanos son demasiado limpios y activos como para albergar pulgas. Cuando se revisan el pelaje mutuamente de aquella manera que seguramente resulta familiar a la mayoría de las personas, lo que están haciendo es limpiar su pelaje de partículas de caspa o restos de suciedad similares, y no de pulgas. Así pues, en términos generales, podemos afirmar que no se han encontrado pulgas que sean parásitas verdaderas de los monos.


Los murciélagos tienen pulgas, pero no en gran abundancia. Todas las pulgas de murciélago son poco frecuentes en sus huéspedes y extremadamente difíciles de encontrar y recolectar. En los murciélagos frugívoros y en los murciélagos insectívoros comunes, de menor tamaño, no se encuentran las mismas especies de pulgas. La distribución geográfica de algunas pulgas de murciélago es desconcertante. Por ejemplo, una especie, Ischnopsylla unipectinata7, se encuentra en Europa sobre el murciélago grande de herradura; pero, por lo que parece, en las Islas Británicas no se da sobre el mismo murciélago. Además, en Somalilandia y en la India se encuentra sobre otros murciélagos.
Salvo algunas excepciones, los ungulados están notablemente libres de pulgas. Este gran orden de mamíferos incluye una gran variedad de animales con pezuñas: bueyes, ovejas, cabras, ciervos, cerdos, camellos, jirafas y antílopes.
Las únicas pulgas auténticas que se encuentran en estos animales son dos especies del género Vermipsylla, que se asemejan a las niguas en que las hembras encinta se introducen en el huésped y se expanden en su interior. Una especie, en Transcaucasia, ha sido hallada sobre camellos y caballos; otra, en el norte de China, sobre el corzo. La hembra de esta última suele encontrarse escondida en el interior de las fosas nasales de los ciervos. Por supuesto, las niguas pueden atacar a todo tipo de ungulados domésticos; pero, excepto los dos mencionados anteriormente, en los mamíferos con pezuñas no se ha encontrado ningún otro miembro de la familia Pulicidae —o pulgas típicas.

Tunga penetrans dentro de pie humano
by Gilberto M Palma – CC BY 2.0

Tunga penetrans dentro de cola de armadillo
by pedrohenriquetunes – CC BY-NC 4.0
Insectívoros8 tales como topos, musarañas y erizos son huéspedes de una gran variedad de especies. Se puede decir lo mismo de los roedores, que incluyen a puercoespines, ardillas, ratas, ratones y un vasto número de otros pequeños mamíferos cuya distribución geográfica abarca prácticamente la totalidad habitable del globo. Se han recogido probablemente más especies de pulgas sobre miembros de los órdenes Insectivora y Rodentia que sobre todos los demás órdenes de mamíferos juntos.
Los miembros del orden Carnivora, excluyendo Pinnipedia —focas, leones marinos y morsas— dan cobijo a numerosas especies.
Con respecto a Edentata9, existe un género de pulgas muy notable y especializado que parasita a los armadillos en Sudamérica. Este género, Malacopsylla, consta tan solo de dos especies confinadas a Sudamérica que se encuentran sobre los armadillos y sobre los animales carnívoros que probablemente se alimentaron de estos. El tórax de estas pulgas está muy reducido y es de tamaño muy pequeño. Sus órganos de perforación son delgados y endebles, pero poseen espinas enormes en las patas con las que se aferran a sus huéspedes. Más adelantes volveremos a referirnos a estas dos pulgas sudamericanas (M. grossiventris y M. androcli10) como ejemplos destacados de pulgas con unas patas fuertemente desarrolladas y piezas bucales con una débil estructura. La combinación contraria, bocas potentes y patas atrofiadas, la encontramos también en otros grupos de pulgas, tal como se verá en el capítulo dedicado a las niguas.
Los marsupiales de Australia y Sudamérica tienen pulgas particulares que se asociaron probablemente a este extraño orden de animales con bolsa antes de que los grupos americanos y australianos se dividieran. Se han recogido pulgas sobre los hormigueros espinosos (Echidna), que pertenecen al más básico de los órdenes de mamíferos, Monotremata, los mamíferos que ponen huevos.

Pulga de ardilla (Orchopeas howardi)
by Tom Murray – CC BY-NC 4.0
Casi en cada forma de ave, incluso las más acuáticas, se han encontrado varias especies de pulga.
Solo hay un caso registrado de una pulga hallada sobre un reptil. Una hembra de una de las especies de Australia de nigua excavadora, Echidnophaga ambulans, fue recogida por el Dr. Woodward sobre la serpiente marrón oriental (Diemenia superciliosa11). Este reptil, bien conocido en Australia, pertenece a una subfamilia que contiene algunas de las serpientes más venenosas y mortales, y está emparentada con las cobras. La serpiente marrón es una serpiente terrestre, por lo que la presencia de la pulga en un huésped de este tipo debe considerarse como un hecho excepcional y fortuito. La serpiente fue capturada en el lago Herdsman, cerca de Perth, en Australia Occidental. La misma especie de pulga ha sido también encontrada en los pósums (Trichosurus) que viven en las copas de los eucaliptos australianos, en los pequeños canguros rata terrestres y nocturnos del género Bettongia, y en los numbats (Myrmecobius), otro marsupial australiano. Es posible que la pulga pasara desde algún pequeño mamífero que estuviera siendo devorado por la serpiente y se las arreglara para aferrarse a las escamas del reptil.
Cuando las pulgas nacen en un nido no tienen más remedio que agarrarse a las crías de mamíferos o aves. Pero incluso en ese caso, suelen abandonar a sus huéspedes y no permanecen estacionarias durante mucho tiempo. Además, cuando un huésped muere y se enfría, las pulgas abandonan invariablemente su refugio, lo cual explica cómo puede suceder que los carnívoros se vean infestados por las pulgas de sus presas. Este cambio constante de huésped hace imposible extraer conclusiones a partir del material recolectado en jardines zoológicos, donde conviven muchos tipos de animales. Asimismo, en las colecciones privadas las condiciones normales de cría también están ausentes. Un naturalista alemán recogió 2036 pulgas en teatros, salas de concierto y de baile, escuelas y barracones del Gran Ducado de Baden, y descubrió que más del cincuenta por ciento de estas eran pulgas de perro. No disponemos de materiales para hacernos una idea de cual podría ser la proporción en otras partes de Europa. Generalmente, en los jardines zoológicos las pulgas de gato son abundantes en la mayor parte de las jaulas.
Por supuesto, todos los zoólogos saben perfectamente que las especies no son fijas ni constantes y que las distintas formas de mamíferos y aves tienden a presentar variaciones geográficas. Cuando se colocan sobre una mesa una larga serie de pieles y se examinan con detenimiento, es muy raro que las procedentes del oeste de cualquier gran región no se puedan identificar y distinguir de las obtenidas en el este. Del mismo modo, también de norte a sur las formas de una misma especie presentan ligeras variaciones. Estas variaciones son perceptibles en muchas clases de insectos, y actualmente los zoólogos describen estas razas locales como subespecies y les asignan un nombre trinomial. Sin embargo, salvo en casos contados, nadie conoce aún lo suficiente sobre las diversas formas que adoptan las pulgas como para llevar esto a cabo con estos animales.
Los estudios sobre Siphonaptera se encuentran todavía en una fase muy incipiente. Sabemos poco o nada acerca de las pequeñas variaciones geográficas de las pulgas. Que tal cosa sucede es apreciable ya en algunas pocas especies. Entretanto, el estudio de la variación debe ser pospuesto hasta que los coleccionistas hayan reunido una cantidad más abundante de material; y lo mejor es considerar todas las formas que a simple vista parecen diferentes entre sí como especies distintas hasta que se tenga un mayor conocimiento acerca de la variación.

Cualquier clasificación de las pulgas que se intente actualmente no puede ser sino provisional. Para el presente propósito, bastará con que el lector recuerde que el orden Siphonaptera puede ser dividido en tres grupos o familias: (1) las niguas y sus parientes, que son las que presentan mayor grado de parasitismo (Sarcopsyllidae12); (2) las pulgas típicas, a las que pertenecen la mayor parte de las especies (Pulicidae); y (3), las pulgas de los murciélagos (Ceratopsyllidae13), que tienen ciertas peculiaridades que serán descritas en un capítulo posterior.14
Se puede decir muy poco sobre la antigüedad de las pulgas y sobre el período de la historia geológica en que el orden hizo su aparición. Cuando se pensaba que, en tanto parásitos, las pulgas estaban limitadas a vivir sobre mamíferos y aves de sangre caliente, los evolucionistas tendían a afirmar que los parásitos no podían haber aparecido antes que sus huéspedes. El descubrimiento de una pulga en un reptil abrió la perspectiva de una antigüedad enorme que se podía remontar a las épocas del Pérmico o del Carbonífero. El registro fósil es extremadamente escaso. Si descartamos los supuestos restos de una pulga procedentes de los estratos del Oligoceno inferior de Aix en Provence por ser demasiado dudosos, solo se ha descubierto un fósil indiscutible. Tampoco parece seguro que las pulgas se limiten a alimentarse exclusivamente de vertebrados. El Dr. Dampf introdujo cierto número de especímenes de ambos sexos de la pulga común de las aves (Ceratophyllus gallinae) junto a algunas orugas peludas. Observó que varias de las pulgas hundían la cabeza en el pelaje de las larvas y permanecían cierto tiempo en actitud de succionar sangre. Mientras esto sucedía, las víctimas dieron muestra de irritación y malestar. También observó que una oruga lampiña no era atacada.
El Sr. Boden ha dejado constancia también de cómo encontró en un almacén de semillas algunos guisantes que estaban siendo devorados por dos especies de larvas de lepidóptero. Al llevarlas a su casa y guardarlas en un tarro, descubrió entre ellas algunas pequeñas larvas que se convirtieron finalmente en pulgas, probablemente Pulex irritans. Se observó que estas pulgas, al ser confinadas sin ningún otro alimento, se lanzaban sobre las larvas de lepidóptero y se alimentaban libremente de sus jugos. Las larvas atacadas por las pulgas languidecían y morían. Cuando las pulgas eran aplastadas, el fluido de su estómago era transparente, y no rojo como la sangre de vertebrado que suele brotar cuando se pellizca y se abre una pulga de mamífero.
Un entomólogo francés ha informado también de que las numerosas pulgas que pululan en las viviendas de Córcega, a falta de otro alimento, se alimentan de moscas que son quizá incapaces de volar.
Los únicos restos fósiles de una pulga descubiertos hasta la fecha son los de un solo insecto dentro de una pieza de ámbar del Oligoceno. Si bien de esta manera se han preservado muchos restos orgánicos, este es el primer parásito de mamífero que ha sido hallado. La pulga está admirablemente protegida por su entorno semitransparente, y se pueden apreciar hasta los detalles más minuciosos de su estructura, la disposición de las cerdas en el cuerpo y el número de segmentos de los palpos labiales. Este objeto único forma parte de la colección del profesor Klebs. El primer punto digno de mención es que una pulga de esta antigüedad apenas difiere de los insectos existentes en la actualidad. Ha sido asignado a un género actual, Palaeopsylla, del que existen al menos cuatro especies vivas. Tres de estas son parásitas del topo, y la cuarta se encuentra sobre las comadrejas. Existen buenas razones para pensar que el huésped del fósil fuera algún mamífero insectívoro. Esto ilustra de forma sorprendente la temprana especialización de las pulgas. Este insecto ya está adaptado para vivir sobre un animal de sangre caliente. Tiene un peine torácico y sus piezas bucales son similares a las de una pulga moderna en todos los aspectos. Pertenece a un género que todavía se encuentra ampliamente distribuido por Europa. Si pensamos en lo remota que es la posibilidad de que una pulga de mamífero quedara primero atrapada en ámbar y, posteriormente, fuera detectada y descrita por un naturalista, podemos comprender perfectamente que el propietario del fósil pidiera por él, aunque sin éxito, 1 200 libras.15

Pulga de la peste (Xenopsylla cheopis)
by Olha Schedrina / The Natural History Museum – CC BY 4.0
La gente corriente considera que las pulgas son un asunto para chanzas de un tipo simple y familiar. El hombre práctico desprecia a alguien capaz de gastar alegremente su tiempo coleccionando pulgas. Sin embargo, parece probable que el estudio de sus formas y hábitos pueda reportar un beneficio inmediato a la raza humana. El descubrimiento de que las pulgas están relacionadas con la propagación de la peste es un ejemplo de cómo una labor científica aparentemente estéril resulta ser de utilidad directa para la humanidad. Hoy en día se considera que un conocimiento preciso de la estructura y los hábitos de las pulgas es importante para todos aquellos que se dedican a combatir una de las enfermedades infecciosas más temidas. Cuando estalla una epidemia, los hombres de ciencia de hoy en día dirigen inmediatamente su atención a las pulgas. Es probable que esto tenga una eficacia más directa que la costumbre medieval de marcar la casa con una cruz roja e inscribir la leyenda: “Dios tenga piedad de nosotros”.

Notas
↑ * Suborden o Superfamilia— En los órdenes Blattodea, Hymenoptera y Lepidoptera, para agrupar las familias hemos preferido usar las superfamilias en lugar de los subórdenes.
↑ 1. Tunga penetrans, según la nomenclatura actual.
↑ 2. A día de hoy se reconocen más de 2500 especies.
↑ 3. Actualmente se acepta que el grupo más cercano a las pulgas son los mecópteros (Mecoptera), las llamadas “moscas escorpión”. Durante un tiempo se creyó que, dentro de Mecoptera, la familia Boreidae era el grupo hermano de las pulgas, ya que esta familia contiene las llamadas “pulgas de las nieves”, insectos que presentan unas alas muy reducidas o que incluso las han perdido; pero estudios más recientes parecen apuntar a que la familia Nannochoristidae es realmente el grupo más próximo.
Esto ha conducido a plantear la cuestión de si se debe incluir al orden Siphonaptera dentro de Mecoptera o seguir manteniendo su estatus de orden, lo cual haría de Mecoptera un grupo parafilético.
La proximidad con los dípteros, no obstante, sigue vigente, ya que tanto Diptera como Mecoptera —y por lo tanto, también Siphonaptera— pertenecen a un grupo monofilético Antliophora.
↑ 4. Ctenocephalides canis, según la nomenclatura actual.
↑ 5. Ctenocephalides felis, según la nomenclatura actual.
↑ 6. Acanthopsylla rothschildi, en la nomenclatura actual.
↑ 7. Rhinolophopsylla unipectinata, según la nomenclatura actual.
↑ 8. En la época en que escribe el autor, el termino “insectívoro”, aparte de su significado de “comedor de insectos”, aludía también a la pertenencia a un orden Insectivora. A día de hoy, Insectivora es un taxón obsoleto; los grupos que se incluían en él han sido repartidos en diferentes órdenes y, concretamente, los tres grupos mencionados por el autor —topos, musarañas y erizos— coinciden en pertenecer al orden Eulipotyphla.
↑ 9. El orden Edentata (“desdentados”) —en desuso a día de hoy—, que incluía a los armadillos junto a los pangolines y los cerdos hormigueros, se ha escindido en varios órdenes: Cingulata, para los armadillos, Pholidota para los pangolines y Tubulidentata para los osos hormigueros, los cuales, en los desarrollos contemporáneos del árbol filogenético, se han ido separando. El ejemplo más notorio de esto son los pangolines (Pholidota), considerado a día de hoy un grupo hermano de Carnivora.
↑ 10. Malacopsylla androcli se considera a día de hoy la misma especie que Malacopsylla grossiventris.
↑ 11. Pseudonaja textilis, según la nomenclatura actual.
↑ 12. Las niguas (género Tunga), se incluyen a día de hoy en la familia Hectopsyllidae.
↑ 13. Las pulgas de los murciélagos se recogen hoy en la familia Ischnopsyllidae.
↑ 14. A día de hoy (2026), The Catalogue of Life recoge 24 familias de pulgas, dos de ellas extintas.
↑ 15. En la actualidad, los fósiles de pulga más antiguos encontrados hasta la fecha pertenecen a la familia extinta Pseudopulicidae, que datan del Jurásico Medio, hace unos 170 millones de años.
Fuentes
Versión propia a partir de:- “Introductory" en The Flea, ch 1. Cambridge, 1913 (Project Gutenberg)
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