Ciclo vital y anatomía de las mariposas

Ciclo vital y anatomía de las mariposas

Intro

Hubo un tiempo en que los “bichólogos”2, como eran llamados derisoriamente los estudiosos de la vida de los insectos, estaban considerados como una especie de raritos inofensivos; pero esos días han pasado. El descubrimiento de que para tener una agricultura exitosa es necesario algún conocimiento de la entomología, así como el de que muchas enfermedades son debidas a infecciones transmitidas por insectos, ha hecho que el público reconozca la importancia de esta actividad desde una perspectiva social y económica.

Las mariposas constituyen uno de los dos subórdenes del orden Lepidoptera, o “insectos de alas con escamas”.3 Existen muchos órdenes de insectos. Hace algunos años Lord Walsingham4, en un discurso, afirmó que no hay menos de tres millones de especies de insectos en este pequeño mundo nuestro. Decenas de miles de especies de Lepidoptera han sido ya nombradas y clasificadas. Existen ya veinte mil especies y variedades conocidas de mariposas, y de polillas hay cinco veces más. En los Estados Unidos tenemos por encima de seiscientas cincuenta especies de mariposas, y seis mil de polillas. Se están descubriendo todavía nuevas especies. Adán no le dio nombre a todas las criaturas vivas. Dejó su trabajo inacabado y desde aquel día “los hijos de Adán” han estado haciendo la parte gruesa del trabajo. La labor de nombrar y describir especies nuevas para la ciencia continua de forma intensa en el presente. El último volumen de “El registro zoológico”, que acaba de ser publicado, muestra que en 1913 fueron publicados cerca de 3000 libros y artículos exclusivamente sobre insectos. En el mismo volumen se muestra que no menos de doscientas veinticinco nuevas especies fueron descritas sólo durante un año, además de una hueste de supuestas variedades. Las nuevas especies eran principalmente de África, Asia y Sudamérica.

Ciclo vital y anatomía de las mariposas

“El estudio de las mariposas —criaturas que han sido elegidas como paradigma de la ligereza y la frivolidad—, en lugar de ser despreciado, será algún día valorado como una de las ramas más importantes de la ciencia biológica”. —Henry Walter Bates, Naturalist on the Amazons, 1863

 

Lo adecuado a la hora de estudiar cualquier tema es siempre, en la medida de lo posible, empezar por el principio; y al empezar el estudio de la vida de los animales, o de un grupo de ellos, deberíamos intentar hacernos una idea clara de la manera en que se desarrollan. Que “toda vida empieza por un huevo” es un dicho popular. Esta afirmación es una verdad científica en muchos de los campos a los que se aplica el ojo el naturalista, y las mariposas no son una excepción a la regla.

Los huevos de las mariposas

Mariposa Antíope

Huevos de mariposa
Láminas de The Butterflies of Eastern United States and Canada, por Samuel Hubbard Scudder, 1889

Vanessa de los cardos

Los huevos de las mariposas consisten en una cáscara membranosa que contiene una masa fluida compuesta por el germen de la futura oruga y por el líquido nutritivo necesario para el mantenimiento y desarrollo de esta hasta que escapa del cascarón. Estos huevos tienen formas variadas. Algunos son esféricos, otros semiesféricos, cónicos o cilíndricos. Algunos tienen forma de tonel, otros de queso, y aún otros forma de turbante. Muchos de ellos son angulosos, otros achatados en los extremos. Su superficie está adornada de diversas maneras. A veces aparecen estriados; estas estrías parten del centro y recorren las paredes hacia abajo como las líneas de los meridianos de un globo terráqueo. Entre estas estrías se halla con mucha frecuencia un fino entramado de lineas en relieve dispuestas de forma muy variada. A veces la superficie está cubierta de depresiones diminutas, a veces por una serie de elevaciones también diminutas y distribuidas de maneras diversas. La misma enorme variedad que se da en la forma de los huevos, la hallamos también en lo que respecta a su color. Encontramos huevos marrones, azules, verdes, rojos y amarillos. Son habituales las tonalidades verdosas y blanquiverdosas. Con frecuencia están decorados con puntos y líneas de un color más oscuro. Especies emparentadas entre sí muestran su afinidad incluso en la forma de sus huevos. En el extremo superior de los huevos de los insectos se encuentran una o más curiosas estructuras, conocidas como micrópilos (pequeñas puertas), a través de las cuales los espermatozoides de los machos pueden penetrar para su fertilización. Estas estructuras sólo se ven con un buen microscopio.

Los huevos son depositados sobre la planta alimenticia en que la oruga está destinada a vivir después de su eclosión, y la hembra demuestra un maravilloso instinto a la hora de elegir las plantas adecuadas para el desarrollo de la larva. Por regla general, el rango de plantas que sirve de alimento a las larvas se limita a un género concreto o a una misma familia de plantas.

A veces los huevos son depositados individualmente, a veces en grupos pequeños, a veces en un montón. Pocos días después de haber sido puestos, los huevos fértiles experimentan frecuentemente un cambio de color, y a menudo, con una lupa, se puede ver a través de la delgada cáscara la forma de la diminuta larva que se está desarrollando en el interior. Por lo general, los huevos estériles se marchitan y secan después de un corto intervalo de tiempo.

El periodo de tiempo que requiere el embrión para su desarrollo es variable. Muchas mariposas sólo realizan una puesta; otras, en las zonas de clima templado, producen dos o tres generaciones durante el verano, y aún más en las de clima tropical y subtropical. En tales casos, el tiempo que separa la puesta de los huevos de su eclosión es de sólo unos días, de semanas como mucho. Cuando llega el momento de la eclosión, o emergencia, la pequeña oruga se abre una salida practicando una incisión en los laterales o en la cúspide del huevo. Muchas especies tienen huevos que parecen estar provistos de una tapadera; una porción de la cáscara está separada del resto por una sección delgada, la cual, una vez que la oruga ha alcanzado el volumen máximo que permite el huevo, se rompe por la presión que ejerce el embrión que crece en el interior; una porción del huevo desaparece por los aires, la parte restante queda adherida a la hoja o la rama sobre la que había sido depositado.

Orugas

Oruga de Eurytides marcellus

Eurytides marcellus
by Patty Lane

Estructura, forma, color, etc.— El segundo estadio en el que existen los insectos que estamos estudiando es conocido como estadio larvario. En esta fase el insecto recibe el nombre de larva u oruga. Por lo general, las orugas tienen unos cuerpos alargados y con forma de gusano. Habitualmente son más gruesos por el medio, más estrechos por delante y por detrás, y planos por debajo. Mientras que la forma cilíndrica es la más común, hay algunas familias en las que larvas son cortas, ovales o con forma de babosa, a veces curiosamente modificadas con crestas y protuberancias. El cuerpo de las larvas de los lepidópteros consta normalmente de trece anillos, o segmentos, el primero constituido por la cabeza.

La cabeza es siempre conspicua, formada por un material córneo o quitinoso, aunque sumamente variable en cuanto a forma y tamaño. En algunas raras ocasiones es pequeña y retraída. Generalmente es grande, semiesférica, cónica o bilobulada. En algunas familias está adornada con proyecciones en forma de cuerno. En la parte inferior están las piezas bucales, que consisten en un labio superior, las mandíbulas, las antenas, el labio inferior, las maxilas y dos pares de palpos, conocidos como palpos maxilares y labiales. En muchos géneros el labium, o labio inferior, está provisto de un saliente córneo conocido como hilera, a través del cual pasa la seda que la oruga segrega. A ambos lados, justo encima de las mandíbulas, están situados los ojos, u ocelos, que en las orugas son unas protuberancias simples, redondas y brillantes, que por lo general sólo se distinguen con la ayuda de una lupa. Estos ocelos están habitualmente organizados en series a cada uno de los lados. Los palpos son órganos del tacto conectados con las maxilas y el labium, o labio inferior, que se utilizan en el acto de la alimentación y también cuando la oruga repta de un lado a otro. La larva parece orientarse en gran parte por medio de los palpos.

El cuerpo de la oruga está cubierto por una piel delgada que se acumula a menudo en pliegues arrugados, lo que le facilita una gran libertad de movimientos. El cuerpo, tal como hemos visto, se compone de anillos, o segmentos, los tres primeros de los cuales, los que siguen a la cabeza, se corresponden con el tórax del insecto adulto, y los nueve posteriores con el abdomen de la mariposa. Sobre cada anillo, exceptuando el segundo, el tercero y el último, se encuentra a cada lado una pequeña abertura ovalada, conocida como espiráculo, a través de la cual respira la criatura. Como norma, los espiráculos del primer anillo y el del undécimo son más grandes que los demás.

Orugas de Heliconius charithonia

Heliconius charithonia
by Nonbinary-Naturalist

Todas las orugas tienen en cada uno de los tres primeros segmentos un par de piernas, que son órganos compuestos de tres partes más o menos córneas, cubiertas y unidas por la piel y armadas en sus extremos con una garra afilada. A estos tres pares de pies de la oruga se los conoce como patas delanteras, y se corresponden con las seis patas que encontramos en las mariposas y las polillas5. Además, en la mayoría de los casos encontramos cuatro pares de falsas patas en la cara inferior de los segmentos que van del sexto al noveno, y otro par en el último segmento; este último par recibe el nombre de falsas patas anales. Estos órganos, necesarios en la vida de la oruga, no reaparecen en el insecto adulto, sino que se pierden en el momento en que la oruga se transforma en crisálida. En el esquema de estos apéndices con apariencia de patas se dan muchas modificaciones; sólo las más grandes y más desarrolladas formas de lepidóptero tienen todos los pares de falsas patas que hemos enumerado.

Los cuerpos de las orugas están decorados de forma muy diversa: muchos de ellos son bastante lisos; otros muchos están provistos de proyecciones córneas, espinas y protuberancias. La coloración de las orugas en tan notable por la variedad que despliega como lo es la decoración que aportan estas protuberancias que acabamos de mencionar. Como la mayor parte de las orugas se alimenta de vegetación que está en la fase de crecimiento, hay entre ellas una gran multitud que son de color verde, adaptándose de esta manera a su entorno y asegurándose una medida de protección. Muchas son marrones e imitan con exactitud el color de los tallos y las ramas sobre los que reposan cuando no están comiendo. No pocas de ellas tienen colores llamativos, pero en casi cada uno de estos casos encontramos que este alegre colorido guarda cierta relación con el color de los objetos sobre los que reposan.

Los hábitos sociales de las orugas son variados. Algunas especies son gregarias y se las encuentra formando colonias. Estas se construyen frecuentemente sus propias defensas, tejen redes de seda entre las ramas con las que se protegen en parte de sus enemigos y también de las inclemencias del clima. La mayor parte de las orugas, sin embargo, son solitarias, y una mayoría de especies no presenta ningún tipo de vida comunitaria. Muchas especies tienen la costumbre de juntar los bordes de una hoja y de esta manera se fabrican un refugio. Las orugas de algunas mariposas perforan la madera y construyen túneles en la médula o en las capas blandas de las plantas en crecimiento. En estos casos, al estar protegidas y ocultas a la vista, las orugas son generalmente de color blanco y se parecen en este respecto a las larvas de los escarabajos perforadores de la madera. En tiempos relativamente recientes se ha descubierto un fenómeno de lo más curioso conectado con la fase larvaria de algunas pequeñas mariposas pertenecientes a la familia Lycaenidae: las orugas son carnívoras, o más bien afidívoras; se alimentan de áfidos, o pulgones, y de cochinillas, y se cubren con las exudaciones blanquecinas o las secreciones harinosas de estas últimas. Este rasgo es característico de sólo una de nuestras especies norteamericanas, la Cosechadora (Feniseca tarquinius).

Además de estar protegidas con colores que les permiten eludir la observación, tal como ya hemos comentado, algunas orugas cuentan con otros medios de defensa. Las orugas de las mariposas cola de golondrina están provistas de un órgano bifurcado o ahorquillado, por lo común de color amarillo, que se proyecta a través de una abertura de la piel en la parte trasera de la cabeza y que desprende un olor intenso. Resulta evidente que este órgano prominente existe sólo con un propósito defensivo, y la secreción olorosa es análoga a los malos olores que segregan algunos animales vertebrados, como la mofeta. La mayor parte de las orugas, cuando son atacadas por insectos u otros enemigos, se defienden sacudiendo rápidamente la parte delantera del cuerpo de un lado a otro.

Mudas.— En la fase de crecimiento y desarrollo, las orugas cambian la piel de tiempo en tiempo. Este proceso se denomina muda. Las mudas, como norma, tienen lugar a intervalos regulares, aunque esta regla tiene excepciones. La joven larva que acaba de emerger del huevo crece durante cierto número de días, hasta que la epidermis, o verdadera piel, se queda demasiado pequeña. Entonces deja de comer, se engancha firmemente a algún punto y permanece quieta un tiempo. Durante este periodo se producen algunos cambios, y después la piel se escinde desde la cabeza hasta la extremidad del último segmento a lo largo de la línea media; entonces la oruga sale reptando de la piel y la deja atrás prendida de la hoja o de la rama a la que estaba amarrada. En ocasiones la piel de la cabeza permanece enganchada en la cabeza de la oruga durante un tiempo después de la muda, y más tarde se desprende por sí misma y cae al suelo. Por lo común, entre la eclosión del huevo y la transformación en crisálida se producen no más de cinco de mudas, frecuentemente cuatro. En los casos en que las orugas hibernan o pasan el invierno inactivas, transcurre un largo intervalo de tiempo entre las mudas. Se conocen algunas especies árticas cuyo desarrollo desde el huevo hasta el insecto adulto abarca un periodo de dos o tres años, en los cuales se dan largos periodos de hibernación bajo las nieves del ártico. La manera en que la oruga se extrae a sí misma de su exuvia, o piel vieja, es muy interesante. Cada una de las pequeñas espinas, o de las ásperas protuberancias, es extraída de su funda, y la piel permanece como un molde perfecto de la criatura que acaba de emerger de ella; hasta los pelos y espinas enganchados a la piel son abandonados y sustituidos por otros.

Oruga de Mariposa Cometa Negra (Papilio polyxenes)

Papilio polyxenes
by Jim

La alimentación de la oruga.— La inmensa mayoría de las orugas de las mariposas se nutren de comida vegetal, con la única excepción ya señalada de aquellas que se alimentan de cochinillas. Algunas especies de la familia Hesperidae, un grupo en el que la relación entre mariposas y polillas se hace manifiesta, tienen larvas que excavan madrigueras en las raíces y los tallos de la vegetación.

Duración de la fase larvaria.— La duración de la fase larvaria varía enormemente. En los climas templados, la mayoría de las especies se mantienen en forma de oruga durante dos o tres meses, y en los lugares en los que tiene lugar una hibernación, durante diez meses. Muchas de las orugas que hibernan lo hacen inmediatamente después de salir del huevo y antes de realizar la primera muda. Sin embargo, la gran mayoría hiberna después de haber realizado una o dos mudas. Al acercarse la primavera, con la primera aparición del follaje de su correspondiente planta nutricia, reanudan su alimentación, o bien se transforman en crisálidas, y tras un breve lapso emergen como insectos adultos. Unas pocas especies viven de forma gregaria durante el periodo de hibernación, construyendo por sí mismas un refugio con hojas unidas por medio de hebras de seda.

**La fabricación de seda.— Las orugas tienen la extraordinaria capacidad de producir seda. La seda es un fluido viscoso secretado por unas glándulas alargadas que están cerca de la espalda de la oruga y que comunican con un pequeño órgano con forma de tubo, llamado hilandera, situado cerca de las mandíbulas; la seda vertida a través de éste, en contacto con el aire, se convierte instantáneamente en una fibra elástica sólida. Con la seda secretada de esta manera las orugas de las mariposas tejen hilos que extienden a lo largo de hojas y ramas para guiarse de un sitio a otro. Con la seda varias especies confeccionan pequeños refugios, o tiendas, en las que se protegen del frío del invierno. A partir del mismo delicado material diseñan los pequeños pomos, enganches y cintas con las que se sujetan las crisálidas. Las larvas de las mariposas no tejen capullos, solo las orugas de las polillas lo hacen.

Transformación.— Una vez completada la fase larvaria, o de oruga, y alcanzado su completo desarrollo, la oruga se transforma en crisálida, o pupa. De esta, la tercera fase de la vida del insecto, hablaremos extensamente a continuación.

La pupa, o crisálida

Las orugas de muchas mariposas se sujetan por medio de un botón de seda a la superficie inferior de una rama, una roca o cualquier otro saliente, y se transforman entonces en crisálidas, las cuales quedan al descubierto colgando perpendicularmente de la superficie a la que están enganchadas. Otras orugas se fijan a las superficies por medio del mismo botón de seda, que sujeta la extremidad anal de la crisálida, pero además tienen un cinturón de seda alrededor de la mitad del cuerpo que las mantiene fijas en el sitio de forma muy similar a un bebé indio, que cuelga de la espalda de la mujer gracias a una correa pasada sobre sus hombros.

**Las crisálidas de las “mariposas con patas de cepillo”6 (Nymphalidae) son siempre de las colgantes; las de las demás familias están enfajadas o sujetas con cintas —menos las “saltarinas”7 (Hesperidae), cuyas crisálidas están desprendidas y se las halla con frecuencia en el suelo, igual que a las crisálidas de las polillas.

La forma de la crisálida.— Aunque se da un parecido general entre las diferentes familias y subfamilias, las formas que adopta el insecto en esta fase de su desarrollo varían enormemente, hasta el punto que cualquiera que haya estudiado este asunto es capaz de decir fácilmente a qué familia pertenece una forma, incluso cuando la especie no sea conocida. Las crisálidas, en la mayoría de los casos, tienen colores oscuros, aunque unas pocas son bastante llamativas, como sucede con la mariposa monarca (Anosia plexippus8), decorada con manchas de color dorado. Las crisálidas de la familia Nymphalidae, uno de los grupos más grandes de mariposas, aparecen todas suspendidas. Las crisálidas de Papilionidae, o mariposas cola de golondrina, se fijan al sitio mediante cintas, por lo común, en el extremo superior, están divididas en dos o hendidas, y son verdosas o de color marrón madera.

El estudio de la estructura de las crisálidas nos enseña que en su interior está contenida la mariposa inmadura. Los segmentos del cuerpo de esta están enfundados en los correspondientes segmentos de la crisálida, y soldados a los primeros hay unas placas quitinosas que sirven a su vez de funda a las alas y a los demás órganos que la mariposa necesita para su existencia en el etéreo reino en que se introduce después de salir de la crisálida. Cuando el momento de la emergencia está próximo, a la mirada adiestrada del investigador no le cuesta distinguir las diferentes partes de la mariposa a través de las delgadas, aunque rígidas y resistentes paredes de la crisálida, y, en muchos casos, también las manchas y colores de las alas del insecto.

Un grupo de mariposas Cola de golondrina

↑ Un grupo de Colas de golondrina
from The Butterfly Book

Duración de la fase pupal.— Muchas mariposas permanecen en el estadio de crisálida sólo unas pocas semanas; otras hibernan en este estado, y en los climas templados una gran cantidad de mariposas pasan el invierno como crisálidas. En el caso de aquellas especies, como a veces sucede, en que se producen dos o tres generaciones o nidadas en un sólo año, una de estas generaciones dura más que las demás al verse obligada a aguantar el invierno o hibernar. Sabemos que cierto número de mariposas de las zonas templadas de Norteamérica tienen tres nidadas: una en primavera, que emerge de las crisálidas que han aguantado el invierno; una a comienzos del verano; y una nidada otoñal. Normalmente, las crisálidas de los dos últimos casos abarcan a lo sumo un par de semanas de la vida del insecto. En los países tropicales y subtropicales, muchas especies permanecen en forma de crisálida durante toda la estación seca y emergen al empezar la temporada de lluvias, cuando la vegetación se remoza y en los bosques empiezan a crecer brotes nuevos y tiernos.

La transformación de la crisálida en imago.— El insecto que se ha desarrollado totalmente recibe el nombre técnico de imago. Cuando la crisálida ha alcanzado su punto de madurez, la cubierta se abre para dejar salir al insecto adulto, el cual, mientras se abre paso, se lleva consigo algún resto de su estadio de oruga adherido a su abdomen extendido; con patente dificultad, arrastra tras de él este despojo, hasta que asegura un punto de sujeción sobre algún objeto del que puede colgarse mientras tiene lugar un proceso de desarrollo preparatorio para el vuelo —proceso que dura por lo común unas pocas horas. Recién emergida, la imago está provista de unas alas pequeñas y flácidas que, junto a órganos sensoriales tales como las antenas, necesitan para desarrollarse completamente que se les inyecten unos fluidos vitales, los cuales, nada más emerger, se hallan principalmente contenidos en las cavidades del tórax y el abdomen. El insecto permanece activando sus alas mientras cuelga pendiendo del saliente de una rama o aferrado al lateral de una roca; mediante un intenso proceso circulatorio tiene lugar la inyección de sangre en las alas y otros órganos, lo cual viene acompañado de su expansión hasta sus proporciones normales y la gradual adquisición de una mayor o menor rigidez. En el espacio que abarca la vida del insecto, apenas hay nada tan interesante como este rápido desarrollo de la mariposa tras su emergencia de la crisálida. El contenido líquido del cuerpo es sustraído en un grado elevado; el abdomen se acorta; los anillos quitinosos que componen su exoesqueleto se asientan y endurecen; las alas se expanden, y llega entonces el momento en que, sobre ligeros engranajes, la criatura que ha llevado durante semanas y meses una vida de gusano, o que ha estado aparentemente durmiendo un sueño de muerto en su mortaja, se eleva hacia lo alto por el aire, compañero del sol y de las brisas.

Anatomía de las mariposas

Vista cercana de la probóscide de una mariposa

Probóscide de una polilla Pyralidae

El cuerpo de la mariposa consta de tres partes —la cabeza, el tórax y el abdomen.

La cabeza.— La cabeza es globular y por lo general su anchura sobrepasa su longitud. A la parte superior se la llama vértice; la porción delantera, cuyo lugar se corresponde con la cara humana, se conoce como frente. En los costados de la cabeza están situados los grandes ojos compuestos, entre los cuales están las antenas, o “palpadores”9, como a veces se los llama. Sobre la boca hay una placa lisa y córnea, el clípeo. A ambos lados de la boca se encuentran unas rudimentarias mandíbulas, que son unos objetos microscópicos. El verdadero aparato succionador está formado por las maxilas, modeladas en forma de tubos semicilíndricos que se unen y ajustan entre ellos para formar un tubo completo que se conoce como probóscide, el cual, cuando no está en uso, se enrolla en espiral hacia arriba, lo que le da la apariencia de un muelle de reloj. En el extremo superior de la probóscide, en la cabeza, hay un ensanchamiento con forma de bulbo en cuyas paredes se insertan unos músculos que tienen su origen en la pared interior de la cabeza. Cuando estos músculos se contraen, la cavidad con forma de bulbo se ensancha, se produce un vacío, y los fluidos en la corola de la flor fluyen hacia arriba por la probóscide hasta el interior del bulbo. Este está también rodeado de músculos que, al contraerse, lo comprimen. La abertura al exterior del tubo tiene una solapa, o válvula, que se cierra al contraerse el bulbo; esto hace que el fluido en el interior fluya hacia atrás hasta la garganta y el estómago. Mecánicamente, el dispositivo no es muy diferente al de la jeringa de succión que usan los médicos. En el caso de la mariposa, el proceso de la alimentación consiste en un bombeo del agua azucarada de las flores hacia el estómago. La longitud de la probóscide es variable; en su base, y a cada uno de los lados, se sitúan lo que se conoce como palpos maxilares, que son muy pequeños. El labio inferior, o labium, que en las mariposas está prácticamente atrofiado, tiene a ambos lados dos órganos conocidos como palpos labiales, que constan de tres articulaciones. En las mariposas los palpos labiales, por lo general, están bien desarrollados, aunque en algunos géneros son bastante pequeños. Las antenas de las mariposas están provistas siempre en su extremo de unos ensanchamientos en forma de porra, y a causa de esta forma de las antenas el grupo entero es conocido como Rhopalocera10, palabra compuesta de los términos griegos ῥώπαλον (rhopalon), que significa porra, y κέρας (keras), que significa cuerno.

Mariposa Cometa Oriental Papilio glaucus amarilla
Mariposa Cometa Oriental Papilio glaucus amarilla

Láminas de Zoologischen Wandtafeln, gezeichnet und herausgegeben, de Paul Pfurtscheller

A partir de lo dicho, se observa que la cabeza, en gran medida, es el lugar en que se asientan los órganos de la percepción y de la alimentación. Respecto a la función que desempeñan las antenas, sin embargo, se presentan ciertas dudas, y la opinión de los científicos está dividida. Las investigaciones más recientes parecen apuntar a que que estos órganos —que han sido considerados los órganos del olfato, y a veces los de la audición— tienen probablemente una función compuesta, que posiblemente son los que permiten oír a la criatura, ciertamente los que le permiten oler, pero también, quizá, que son el foco de impresiones que no se corresponden de forma estricta con ninguna de las que nosotros percibimos con nuestros sentidos.

Tórax.— El tórax tiene una forma más o menos ovalada, con la superficie superior un tanto aplanada. Está compuesto de tres partes, o segmentos, unidos estrechamente y que sólo pueden ser distinguidos por medio de una meticulosa disección. El segmento anterior es conocido como protórax, el segmento del medio es el mesotórax, y el posterior, el metatórax. Las patas están sujetas por parejas a estas tres subdivisiones del tórax y, en consecuencia, al primer par se las llama en ocasiones patas protorácicas, al segundo par patas mesotorácicas y al último par patas metatorácicas. A cada uno de los costados del mesotórax se sujeta una de las alas del par delantero; y sobre estas, en el punto en que se insertan en el cuerpo, se encuentran las tégulas; a cada lado del metatórax se fija una de las alas del par posterior. A partir de lo dicho, se aprecia que el tórax es el portador de los órganos de locomoción. Los autores, al describir a las mariposas, se refieren frecuentemente a la superficie inferior como el pectus, o pecho.

El abdomen.— El abdomen está compuesto normalmente de nueve segmentos, y en la mayoría de las mariposas es más corto que las alas posteriores. En el último segmento se hallan varios apéndices de naturaleza principalmente sexual.

Las patas.— Las mariposas tienen seis patas distribuidas en tres pares, tal como ya hemos visto. Cada una de las patas consta de cinco partes, la primera de las cuales, la más cercana al cuerpo, es conocida como coxa, con la que se articula una pieza similar a un anillo a la que se llama trocánter. A este se sujeta el fémur, y unido al fémur, formando un ángulo con él, está la tibia. A la tibia se sujeta el tarso, o pie, cuyo último segmento tiene las garras; estas, en las mariposas, con frecuencia son diminutas y romas, aunque en las polillas a veces se muestran marcadamente ganchudas. Las tibias están frecuentemente armadas de espinas. En algunos grupos de mariposas el par de patas delantero está atrofiado, o reducido, ya sea en uno o ambos sexos, un hecho que resulta de utilidad para determinar el lugar de la especie en la clasificación sistemática.

Las alas.— Las alas de las mariposas constan de un marco de tubos córneos que en realidad es doble, un tubo interior lleno de aire, y otro externo lleno de sangre. Esta sangre, tal como ya hemos descrito, circula de manera sumamente libre en el momento en que el insecto está experimentando el proceso de transformación que sigue al abandono de la crisálida. Concluida esta emergencia, la circulación de la sangre en los conductos exteriores de los tubos se detiene en gran parte, si es que no lo hace del todo. Estos tubos córneos sirven de sostén a una amplia membrana que, en la mayoría de las especies, está revestida por ambas caras de unas escamas aplanadas; dichas escamas se sujetan a la membrana de tal manera que quedan superpuestas unas sobre otras como las tejas en un tejado. Cuando se las examina bajo un microscopio, estas escamas son objetos muy bellos, y presentan una amplia diversidad de formas tanto como de colores. Los machos de muchas especies tienen escamas con una forma peculiar distribuidas en penachos y pliegues llamados androconios, los cuales son útiles para determinar la especie a nivel microscópico. A la porción de las alas más cercana al tórax y al punto en que se insertan en el cuerpo se la denomina base; al tercio medio del ala se lo conoce como zona media o discal, y al tercio más exterior como zona apical. El margen delantero de las alas es llamado borde costal; el borde exterior, margen externo, y el borde interior es el margen interno. La forma de las alas es muy variable. La punta del ala delantera recibe el nombre de ápice, y este puede ser redondeado, agudo, falcado (con una forma parecida a una hoz) o cuadrado. El ángulo formado por el margen externo del ala delantera con el margen interno es conocido normalmente como ángulo dorsal. Al ángulo correspondiente del ala trasera se le llama ángulo anal, y el punto que se corresponde con la punta, o ápice, del ala delantera es conocido como ángulo externo. El conocimiento de estos términos es necesario para entender las descripciones técnicas que proporcionan los autores.

Si examinamos un ala con el ojo desnudo, o incluso con una lente, difícilmente nos haremos una idea clara de la estructura de las venas. Por tanto, generalmente es necesario retirar de las alas las escamas que las cubren o, como alternativa, decolorarlas. Las escamas pueden ser retiradas mecánicamente por medio de un raspado. Se las puede hacer transparentes por medio de productos químicos. En el caso de especímenes que son tan valiosos que impiden recurrir a estos métodos, podemos adquirir un conocimiento claro de la estructura de las venas simplemente humedeciéndolas con bencina pura o cloroformo, lo que permite observar dicha estructura unos momentos. Estos fluidos se evaporan rápidamente y no causan ningún perjuicio al color o la textura de las alas. En el caso de las especies comunes, o en casos en que el coleccionista se halle en posesión de ejemplares abundantes y la destrucción de uno o dos de ellos carezca de importancia, resulta más sencillo aplicar el primer método. El ala debería ser colocada entre dos hojas de un buen papel de escritura humedecidas con el aliento en los lugares en que se se va a posar el ala, y entonces, rascando suavemente sobre la pieza de papel superior con la uña, con una pieza de marfil, un hueso, o cualquier otra sustancia dura, se consigue desprender buena parte de las escamas. Este proceso debe repetirse hasta que casi todas ellas hayan sido retiradas. Este método es eficaz en el caso de especies pequeñas cuando estas están todavía frescas; en el caso de especies más grandes, se pueden retirar las escamas por medio de un pincel de pelo de camello como el que usan los pintores. El método químico de decolorar las alas es sencillo y barato. Para este propósito el ala debería ser sumergida en alcohol y después colocada en un recipiente que contenga una solución blanqueante de algún tipo. El mejor agente es una solución de cloruro cálcico. Después de haber eliminado el color del ala por medio del cloruro, se debería lavar con una solución débil de ácido clorhídrico. Entonces se puede aclarar con agua pura, colocar en una pieza de vidrio, igual que son dispuestas las placas de un microscopio, y de esta manera quedan preservadas. Blanqueada de este modo, todos los puntos de su anatomía quedan claramente a la vista, y entonces el ala puede ser estudiada minuciosamente.

(…)11

Mariposa saltarina Lon melane

Mariposa saltarina Lon melane
by Irene

Por lo general, las mariposas, cuando están en reposo, mantienen las alas erectas con las superficies de arriba próximas, de modo que sólo las superficies inferiores se muestran a la mirada. Sólo unos pocos géneros de las mariposas más grandes, especies tropicales todas ellas, de las que no nos ocupamos en este libro, constituyen una excepción a esta regla; hay que dejar también a un lado la familia Hesperiidae, o “saltarinas”, en las que muy frecuentemente, mientras las alas delanteras están plegadas juntas, las alas posteriores se extienden en posición horizontal.

Órganos internos.— Hasta ahora hemos considerado solamente los órganos externos de la mariposa. Los órganos internos han sido objeto de intenso estudio e investigación para muchos autores y se podría escribir un volumen entero acerca de este tema. No obstante, para nosotros será suficiente llamar la atención del estudiante sobre los hechos más importantes.

El aparato muscular alcanza su mayor desarrollo en el tórax, que soporta los órganos de locomoción. El aparato digestivo consta de la probóscide, que ya ha sido descrita, de la garganta, o esófago, y del estómago, sobre el que se encuentra un depósito grande con forma de vejiga, una especie de buche que precede al verdadero estómago, el cual es un tubo cilíndrico; el intestino es un tubo delgado cuya forma varía en los diferentes géneros y que se divide en intestino delgado, colon y recto. Las mariposas respiran a través de los espiráculos, pequeñas aberturas ovaladas en los laterales de los segmentos del abdomen que se ramifican internamente en las traqueas, o tubos bronquiales. El corazón, que ocupa la misma posición relativa que la columna vertebral en los animales vertebrados, es una estructura tubular. El sistema nervioso está situado en la parte inferior o superficie ventral del cuerpo, posición exactamente opuesta a la que encontramos en los animales superiores. Está compuesto de cordones nerviosos y ganglios, o nudos nerviosos, distribuidos en los diferentes segmentos. Los de la cabeza están más desarrollados que los de las demás partes y forman un cerebro rudimentario, cuya porción más grande está compuesta por dos nervios ópticos enormes.

Polimorfismo y dimorfismo.— A menudo una misma especie de mariposas presenta grandes diferencias entre las diversas nidadas que produce. La nidada que emerge en la primavera de una crisálida que ha pasado el invierno bajo la nieve puede diferenciarse de forma muy notable del insecto que aparece en la segunda nidada, la estival; y los insectos de la tercera nidada, u otoñal, pueden a su vez ser distintos de los de la nidada primaveral o la estival. Un estudioso atento se da cuenta de estas diferencias. A estas especies se las denomina polimórficas, lo que significa que aparecen bajo formas diferentes. Algunas especies exhiben diferencias singulares entre los sexos, y también pueden darse dos formas del mismo sexo en una misma especie. Esto es lo más común en el caso de la mariposa hembra, y cuando se dan dos formas distintas de hembra, o de macho, se dice que tal especie tiene hembras o machos dimórficos. Este fenómeno se pone de manifiesto en el caso de la bien conocida mariposa cometa oriental; en las regiones más frías del continente las hembras son amarillas y presentan bandas negras, igual que los machos, pero en las zonas del sur del continente son bastante comunes las hembras negras, y en algún momento, antes de descubrirse la verdad, se pensó que estas hembras constituían una especie diferente.

Albinismo y melanismo.— Albinos, formas blancas o de color claro, son muy comunes entre las mariposas, principalmente entre las hembras. Por otro lado, el melanismo, o una tendencia a que aparezcan formas oscuras, e incluso negras, también está presente. El melanismo es hasta cierto punto más común en el caso del sexo masculino que en el femenino. El coleccionista y el estudioso tratarán siempre, en la medida de lo posible, de preservar estas curiosas aberraciones, tal como se las llama. No entendemos completamente cuáles son las causas que intervienen en la aparición de estos cambios en el color, así que todas estos especímenes aberrantes son de interés para el científico.

Monstruosidades.— A veces, entre los insectos, como entre los demás animales, se dan malformaciones curiosas que producen monstruosidades, y estos especímenes deformes deberían preservarse también cuando son encontrados. Un caso de malformación no del todo infrecuente consiste en una aparente confusión de los sexos entre las especies; las alas de un insecto macho aparecen sujetas al cuerpo de una hembra, o la mitad de un insecto es macho y la otra mitad hembra.

Mimetismo.— Uno de los fenómenos más singulares e interesantes del reino animal es el que ha recibido el nombre de mimetismo. Los animales poseen ciertos colores y formas que los adaptan a su entorno de tal manera que les protege en mayor o menor medida de ser percibidos y atacados. También se da el caso de que posean formas y colores que les hacen parecerse a otras criaturas que, por alguna razón, producen temor o repugnancia a los animales que les pueden dar caza; de modo que, a consecuencia de este parecido, disfrutan de una inmunidad completa o parcial. Por ejemplo, algunas mariposas parecen hojas, y mientras están posadas sobre las ramas de los árboles escapan completamente a la mirada. Esto ilustra la primera forma de mimetismo. Otras mariposas se aproximan tanto en forma y en color a especies que no son atacadas por pájaros ni por insectos —a causa de los desagradables jugos que contienen sus cuerpos—, que son evitadas por sus enemigos naturales a pesar de pertenecer a grupos de insectos que ordinariamente son devorados por pájaros y otros animales. Un buen ejemplo de este hecho lo encontramos en el caso de la mariposa virrey, que pertenece a un grupo de insectos que no se halla especialmente protegido y que a menudo es presa de criaturas insectívoras. Esta mariposa ha adoptado el color exacto y las marcas de la mariposa monarca, Anosia plexippus, que les resulta desagradable a los pájaros y por ello se halla especialmente libre de ataques de enemigos. Como esta adopción de una forma por otra es útil a un propósito defensivo, el fenómeno ha sido llamado “mimetismo protector”12. El lector que tenga curiosidad y desee saber más sobre este tema hará bien en consultar las obras del Sr. Alfred Russel Wallace y el Sr. Darwin, que han escrito por extenso sobre el mimetismo entre las mariposas. Hay aquí un campo de investigación de lo más interesante para el estudioso.

Distribución de las mariposas

Encontramos mariposas en cualquier lugar en que se hallan plantas adecuadas para la alimentación de las orugas. Hay algunas especies que son árticas y se las encuentra en el corto verano del frío Norte y sobre las elevadas cimas de las montañas altas, que tienen un clima ártico. La mayoría, sin embargo, son hijas del sol, y abundan principalmente en las regiones templadas y tropicales de la tierra. Aunque el número de especies que se encuentran en los trópicos supera de largo la cantidad de especies de las zonas templadas, parece ser cierto que el número de especímenes de algunas especies es muy superior en las regiones templadas que en los trópicos. En los países tropicales es muy raro ver las inmensas reuniones de mariposas que se producen en los meses de verano en los Estados Unidos, las cuales se agrupan alrededor de zonas húmedas o revolotean sobre los campos en los que proliferan los tréboles y la maleza. En toda la vasta región que se extiende desde el río Grande de Texas hasta el círculo polar ártico, es dudoso que encontremos más de setecientas especies de mariposas. En el continente europeo se hallan solo cerca de cuatrocientas cincuenta especies. El número de especies de mariposas y el número de especies de aves presentes en los Estados Unidos son aproximadamente los mismos.

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Algunas de las mariposas de los Estados Unidos pertenecen a géneros que no están confinados a este país, sino que se encuentran también el hemisferio oriental. En efecto, unas pocas especies son exactamente las mismas que se encuentran en Europa y Asia. La Almirante roja (Vanessa atalanta) y la Mariposa antíope (Vanessa antiopa13) son tan familiares a los escolares ingleses y alemanes como a los muchachos de América. La Dama pintada (Pyrameis cardui14), conocida también como Mariposa del cardo, es cosmopolita y se encuentra por todo el mundo excepto, quizá, en las cálidas junglas del Congo y del Amazonas.

Entre las más llamativas y bellas mariposas de los Estados Unidos se encuentran las Colas de golondrina, que pertenecen al género Papilio. Contamos con muchas especies. Solo tres de ellas se encuentran en toda Europa. Una de estas P. machaon, casi desaparecida hoy en Inglaterra y que sobrevive solo en los pantanos de Cambridge y Norfolk, tiene bastantes primas hermanas en Norteamérica, una de las cuales, P. zelicaon, está representada en la lámina titulada “Un grupo de Colas de golondrina”. La metrópolis del grupo Macaón de las Colas de golondrina es Norteamérica, y sus especies se distribuyen desde Terranova15 hasta Centroamérica. Tengo la firme sospecha de que las mariposas de este grupo son originarias del Nuevo mundo, igual que el caballo, el camello y muchos otros animales, y que en una época en que Norteamérica y Asia estaban conectadas en la región del mar de Bering, como sabemos que estuvieron, este insecto viajó hacia el oeste y estableció finalmente una colonia en Inglaterra, que en aquel tiempo estaba también firmemente enganchada al continente europeo.

Otro grupo de mariposas abundantemente presentes en Norteamérica son las Fritilarias16, que pertenecen a los géneros Argynnis y Brenthis. El lector observará las grandes diferencias que existen entre machos y hembras, especialmente en la especie Argynnis Diana17. (…) Las Fritilarias tienen su núcleo principal en Norteamérica, pero están también bastantes presentes en Asia, Europa y, hasta cierto grado, en África y Sudamérica. En este último continente las especies se encuentran en las frescas regiones andinas y en el sur lejano, en la Patagonia. Es un hecho curioso que en las laderas de los montes Kenia y Kilimanjaro, en África, separados de sus congéneres por miles de millas, se encuentran especies de este grupo de mariposas. ¿Cómo llegaron hasta allí? Quizá los geólogos puedan responder.

Diferencias entres sexos en las Fritilarias

América es rica en especies pertenecientes a la familia Hesperiidae, o “Saltarinas”. Es un nombre adecuado, como cualquiera que las ha visto brincando y retozando entre las flores puede testimoniar. En ciertos aspectos, estas parecen ser un paso intermedio entre las demás mariposas y las polillas.

Migración de las mariposas

La mayoría de las mariposas de los Estados Unidos están emparentadas con las de las tierras al sur. Cuando al final de la última glaciación el hielo se retiraba, hubo una invasión de formas venidas del sur. La Mariposa monarca, una de nuestras especies más comunes, realiza una migración anual hacia los territorios del norte del continente desde el sur cuando los algodoncillos empiezan a brotar y a sacar hojas, y después, en otoño, retrocede de nuevo hacia las tierras soleadas. La especie se adentra lejos al norte hasta Canadá; en el otoño del mismo año enormes enjambres de insectos en retirada pueden ser vistos congregándose sobre los árboles en las costas norteñas de los Grandes Lagos y también alrededor de Cape May, en New Jersey. Muchas, sin duda, se ahogan en los lagos y el océano mientras intentan seguir su curso hacia el sur.

Utilidad de la entomología

Las pérdidas anuales que sufren las comunidades agrícolas por culpa de ignorar hechos entomológicos son muy grandes. Cada planta tiene su insecto enemigo o, más correctamente, su insecto amante, que se alimenta de ella, se deleita en su exuberancia, pero que da buena cuenta bien de sus hojas, de sus flores o de sus frutos. Se ha estimado que cada especie de planta conocida tiene cinco o seis especies de insectos que se alimentan habitualmente de ella.

Todos hemos oído hablar de la mosca de Hesse18, del gorgojo y del gusano soldado19. La asamblea legislativa de Massachusetts ha estado gastando en años recientes cientos de miles de dólares en el intento de exterminar a la lagarta peluda20. La oruga de la Blanquita de la col21 arruina cada año material suficiente como para abastecer de chucrut a la mitad de la población. Dentro solo de las fronteras de los Estados Unidos, se estima que la polilla del manzano22, cuyas pequeñas orugas rosadas se abren camino a través de las manzanas, causa la destrucción de frutos por valor de cinco millones de dólares cada año.

 Polilla del manzano y oruga

Polilla del manzano (Cydia pomonella) y oruga

Polilla gitana y oruga

Polilla gitana (Lymantria dispar) y oruga

Unos pocos hechos de este cariz sirven para mostrar que el estudio de la entomología no es uno de esos estudios que merecen ser colocados en la categoría de ocupaciones inútiles. Contemplada simplemente desde un punto de vista utilitario, este estudio es uno de los más importantes, desbancando de lejos en su valor práctico para las comunidades al estudio de muchas ramas de la ciencia zoológica a las que cierta gente hace afectación de considerar como de un orden superior.

Ciclo vital y anatomía de las mariposas

Notas


 * Suborden o Superfamilia— En los órdenes Blattodea, Hymenoptera y Lepidoptera, para agrupar las familias hemos preferido usar las superfamilias en lugar de los subórdenes.

 1. Aunque hemos conservado para el artículo el título del primer capítulo de esta obra, hemos completado nuestro texto con fragmentos del artículo “Butterflies”, publicado por el mismo autor en 1915 en la revista The Mentor. Así los apartados “Introducción”, la mayor parte de “Distribución de las mariposas”, “Utilidad de la entomología”, y algún fragmento disperso señalado con la marca **.

 2. “Bugologists”, con comillas en el original.

 3. Del griego λεπίς, lepís, 'escama', y πτερόν, pteron, 'ala'. Durante muchos años, el orden de los lepidópteros fue subdividido en dos subórdenes, los ropalóceros (Ropalocera), o mariposas diurnas, y los heteróceros (Heterocera), polillas o mariposas nocturnas. Para la cladística moderna, que aspira a reflejar las relaciones filogenéticas entre los diferentes grupos de criaturas, esta antigua clasificación es artificial y, en la actualidad se admiten los subórdenes Aglossata, Heterobathmiina, Zeugloptera y Glossata. Los tres primeros contienen unas pocas especies, mientras que Glossata incluye el 99 % de los lepidópteros actuales.
    Hay que tener en cuenta, además, para todo lo que se cuenta en este capítulo, que al hablar de mariposas (butterlies), el autor se está refiriendo en todo momento a las mariposas diurnas, lo que las taxonomías actuales recogen como superfamilia Papilionoidea. Se da el caso que en la lengua anglosajona existe una distinción tajante entre butterflies y moths, “mariposas diurnas” y “mariposas nocturnas”. Estos términos se traducen tradicionalmente como “mariposas” y “polillas” respectivamente, pero no hay que perder de vista que esta traducción puede dar lugar a ciertos malentendidos.

 4. Thomas de Grey, 6th Baron Walsingham, (1843 – 1919)fue un político inglés y entomólogo aficionado. Su colección de mariposas fue una de las más importantes acumuladas jamás.

 5. “Moths”, en el original. Cabe señalar que, si bien la traducción del término anglosajón “moth” como “polilla” es la más habitual, quizá sería más correcto traducirlo como “mariposa nocturna”, pues la palabra castellana “polilla” tiene un sentido más restringido que alude a aquellas especies de “polillas” que se suelen alimentar de tejidos y que son, por tanto, las que apolillan la ropa. (v. nota 1)

 6. “Brush-footed butterflies”, en el original. Llamadas así porque por lo común las dos patas delanteras están atrofiadas (se mantienen en pie sobre cuatro patas) y presentan matas de pelo semejantes a cepillos (brush).

 7. “Skippers”, así llamadas por la rapidez y presteza con que despegan y echan a volar.

 8. Danaus plexippus, para la nomenclatura actual.

 9. “Feelers”, en el original.

 10. Esto es cierto siempre que por “mariposa” (butterfly), se entienda “mariposa diurna”.

 11. Hemos suprimido aquí una tediosa y muy técnica descripción y enumeración de las venas de las alas de las mariposas que, además, no se adecúa del todo a la que emplean a día de hoy los entomólogos. Aquel verdaderamente interesado en el asunto puede consultar el texto original en el enlace que proporcionamos en el apartado de “Fuentes”.

 12. Aún más moderna y actual es la expresión “mimetismo batesiano”, llamado así en honor a Henry Walter Bates (1825-1892), naturalista inglés que estudió el fenómeno. Suya es la cita que encabeza el capítulo.

 13. Nymphalis antiopa, en la nomenclatura actual.

 14. Vanessa cardui, en la nomenclatura actual.

 15. “Newfounland”, en inglés, una isla en la costa nordeste de Canadá.

 16. “Fritilaria” es un término vernáculo, es decir, sin valor taxonómico, que hace referencia más bien a los complicados patrones del colorido, manchas y dibujos que caracterizan a estas mariposas. No obstante, la mayoría de las mariposas que reciben esta denominación están incluidas en la familia Nymphalidae.

 17. Speyeria diana, en la nomenclatura actual.

 18. Mayetiola destructor. El nombre común que recibe en Estados Unidos se debe a que, siendo originarias de Asia, se supone que llegaron a Norteamérica en los colchones de paja de las tropas mercenarias de Hesse (Alemania), que lucharon junto a las tropas británicas durante la revolución americana.

 19. “Army-worm”, en el original, hace referencia a las larvas de varias especies de polillas de la familia Noctuidae. Deben su nombre vernáculo a la forma en que estas larvas se desplazan en hileras formando batallones numerosos que, con frecuencia, devastan los campos de sembrados.

 20. “Gypsy moth”, en el original, Lymantria dispar, en su nombre científico. “Polilla gitana” y “polilla esponjosa” o “peluda”, también aparecen en ocasiones como nombres comunes de esta especie en los textos en castellano, probablemente por influencia y como traducción de los nombres anglosajones: “gypsy moth” y “spongy moth”.

 21. “Cabbage butterfly”, en el original. Dos especies, Pieris brassicae y Pieris rapae, reciben el nombre de “cabbage butterfly”, esto es, “mariposa de la col”. La segunda de ellas, similar en apariencia pero de menor tamaño (de ahí “blanquita”), es la especie que prolifera en Norteamérica.

 22. Cydia pomonella, “codling moth” en el texto original, recibe su nombre anglosajón a partir de una variedad de manzanas conocida como “codling apple”, una manzana especialmente recomendada para ser cocinada.