Entre los bípedos implumes, pocos insectos gozan de la estimación generalizada que se muestra por las protagonistas del texto que traemos hoy —quizá las abejas, aunque estas, ya lo sabemos, le fabrican la miel al humano, son esclavas productivas.
Se podría pensar que, como insectos que somos, deberíamos enorgullecernos de contar entre nuestras filas con un representante de tanto prestigio. Pero enseguida —tal vez sea cuestión de envidia, tal vez esta vena malpensante que nos caracteriza—, nuestro entusiasmo se atenúa al sospechar que la causa de que se celebre tanto a la criatura es que nos las habemos con una asesina nata y masiva de insectos —¡pulgones, bah! ¡a quién le importan!…
Sin embargo, hay que andar con tiento. Arañas, avispas, mantis religiosas, chinches, y mil otros artrópodos se alimentan de otros tantos artrópodos —sí, el fenómeno es universal, no sólo los humanos se matan entre sí. Ninguno, sin embargo disfruta de la buena prensa que tienen las mariquitas. Hay que rendirse a la evidencia y reconocer que hay algo estético en el asunto. Sus brillantes élitros rojos con sus topos negros, su forma redondeada… ¡son fotogénicas las condenadas! Rastreadlas por la web y lo comprobareis: pocas criaturas han sido tan fotografiadas como estos animales. Personajes predilectos de los cuentos y rimas infantiles, tampoco los adultos escapan a la seducción que ejercen estos bichos. Casi sin querer, la cara del homínido esboza una sonrisa con solo contemplarlos… eso es beatitud.
Icono ortodoxo de Nuestra Señora de las siete flechas
Pronto va a ver el lector que en las tradiciones de religión protestante la veneración por nuestro insecto se refleja en el hecho de que su nombre coloquial está vinculado a la mismísima madre de Dios, la virgen María. En otros países católicos la criatura recibe el patrimonio de otras figuras sagradas; en Portugal, por ejemplo, su nombre coloquial, joaninha, las convierte en “los bichitos de San Juan”, aunque la relación con este santo no está del todo clara. En Argentina y Uruguay, sin embargo, son las “vaquitas de San Antonio” y se supone que cuentan con la protección de este santo, pues, según cuenta la leyenda, una vaca quiso arrasar un nido de mariquitas y el santo, al interponerse para impedirlo, recibió una cornada. La tradición hispana, no obstante, retoma el camino de la devoción mariana.
Mariquita, en su origen, es un diminutivo de Marica, que a su vez es lo que se llama un hipocorístico de María, esto es, una forma familiar de llamar a las Marías —igual que Mari, por ejemplo, aunque bastante más pasado de moda. Si nuestro insecto, merced a su nombre, es “el bichito de María”, se debe seguramente a que ha sido visto siempre como una bendición por los agricultores, por la inestimable ayuda que ofrece para acabar con las plagas de pulgones que asolan los cultivos.
Bastantes fuentes relacionan también el intenso de color de los élitros del insecto con el manto rojo con que se ha vestido a la Virgen en multitud de cuadros e imágenes de culto; incluso los siete puntos negros de los élitros del insecto que aparecen en su nombre científico (septem-punctata) han sido vinculados a los siete dolores⤤ y a los siete gozos⤤ de la Virgen, una devoción tradicional en la que se reza y medita sobre los momentos clave de la vida de la Señora.
Datos curiosos sobre las mariquitas
La mariquita, Coccinella septempunctata, estaba consagrada en Escandinavia a la Virgen María, y aún a día de hoy se la conoce como Nyckelpiga —el “ama de llaves” de Nuestra Señora1—, y también, en Suecia más concretamente, como Jungfur Marias Gullhona —la “gallina dorada” de la Virgen María2. En otros países se guardaba una reverencia similar hacia estos bellos insectos: en Alemania han sido llamados Frauen o Marien-käfer —damas escarabajo de la Virgen María—; y en Francia se los conoce como Vaches de Dieu —vacas de Dios—, y Bêtes de la Vierge —animales de la Virgen3. Los nombres con los que las conocemos nosotros, Lady-bird (pájaro de la Señora), Lady-bug (bicho de la Señora), Lady-fly (mosca de la Señora), Lady-cow (vaca de la Señora), Lady-clock (reloj de la Señora), Lady-couch (un nombre escocés)4, etc., hacen referencia también a esta sacralización o, cuando menos, a cierto respeto.
En Europa —y especialmente en Alemania, donde probablemente sea la más querida y donde se cree que tienen su origen la mayoría de las supersticiones relacionadas con ella—, a la mariquita siempre se la asocia con el buen tiempo. En Viena, los niños la lanzan al aire gritando:
Käferl', Käferl', Käferl',
Flieg nach Mariabrunn,
Und bring uns ä schone sun.
(Pequeño pajarillo, pajarillo,
vuela hasta Marybrunn
y tráenos un lindo sol),
siendo Marybrun un lugar a unas doce millas inglesas de la capital austríaca, que cuenta con una imagen hacedora de milagros de la Virgen —de nuevo una asociación con la Virgen— que les envía buen tiempo con frecuencia a los felices vieneses.5
Y desde las marismas del Elba, a este pequeño insecto se le dirigen las siguientes palabras:
Maikatt,
Flug weg,
Stuff weg,
Bring me morgen goet wedder med.
(Escarabajo de mayo,
vuela lejos,
corre lejos,
y trae mañana contigo el buen tiempo).6
En Inglaterra, los niños suelen tener miedo de hacer daño a la mariquita por temor a que llueva.
Entre la gente del norte existe la creencia de que la mariquita —el ama de llaves de Nuestra Señora— le pronostica al granjero si el año será de abundancia o lo contrario: si sus manchas son más de siete, el pan de maíz será caro; si tiene menos de siete, la cosecha será abundante y los precios serán bajos.7 Y en la siguiente rima, originaria de Plön8, se invoca a este insecto para que traiga comida:
Marspäert (Markpäert) fleeg in Himmel!
Bring my’n Sack voll Kringeln, my een, dy een,
Alle lütten Engeln een.
(Marspäert, ¡vuela hasta el cielo!
Tráeme un saco lleno de galletas saladas, una para mí, una para ti,
Una para cada angelito).9
En el norte de Europa se considera buena suerte que una joven encuentre en primavera una mariquita en el campo; entonces esta la deja trepar por su mano y dice: “Me está tomando las medidas para unos guantes de novia”. Y cuando el insecto extiende sus pequeñas alas y se aleja volando, la joven se preocupa de recordar la dirección que toma, pues por allí llegará algún día su prometido.10 La última parte de esta creencia está implantada en Inglaterra, y ha sido plasmada por Gay en una de sus pastorales de la siguiente manera:
This Lady-fly I take from off the grass,
Whose spotted back might scarlet red surpass.
Fly, Lady-bird, north, south, or east or west,
Fly where the man is found that I love best.
He leaves my hand, see to the west he's flown,
To call my true-love from the faithless town.11
(Recojo de la hierba esta mariquita
cuya espalda moteada supera el rojo escarlata.
Vuela, mariquita, al norte, al sur, al este o al oeste,
vuela allá donde se encuentra el hombre que más amo.
Se aleja de mi mano y, mira, ha volado hacia el oeste,
a traer a mi verdadero amor desde la ciudad infiel).
También en Norfolk, donde este insecto es conocido como Bishop Barnabee (Obispo Barnabee), las jovencitas, mientras la mantienen sobre la palma de la mano, hasta que despega y se aleja volando, siguen recitándole la siguiente rima:
Bishop, Bishop Barnabee,
Tell me when my wedding be :
If it be to-morrow day,
Take your wings and fly away!
Fly to the east, fly to the west,
Fly to him that I love best.12
(Obispo, Obispo Barnabee,
dime cuándo será mi boda:
si es mañana,
¡despega y vete volando!
Vuela hacia el este, vuela hacia el oeste
vuela hacia aquel a quien más amo).
Existen grandes diferencias de opinión respecto a por qué se llama Bishop Barnabee, o Burnabee a la mariquita. Algunos consideran que proviene de San Bernabé, cuya festividad cae en el mes de junio, la época en que el insecto hace su aparición; otros opinan que es una corrupción de la expresión Bishop-that-burneth (Obispo “que ardió”), en alusión a su intensa coloración.13
Los niños en Escocia repiten los siguientes versos en una jerga coloquial, dirigiéndose al insecto con el nombre de Lady Lanners, o Landers:14
Lady, Lady Lanners,
Lady, Lady Lanners,
Tak' up your clowk about your head,
An' flee awa' to Flanners (Flanders).
Flee ower firth, and flee ower fell,
Flee ower pule and rinnan' well,
Flee ower muir, and flee ower mead.
Flee ower livan, flee ower dead,
Flee ower corn, and flee ower lea,
Flee ower river, flee ower sea.
Flee ye east, or flee ye west,
Flee till him that lo'es me best.
(Señora, Señora Lanners,
alza tu manto sobre tu cabeza
y vuela lejos hasta Flandes.
vuela sobre estuarios y vuela sobre colinas,
vuela sobre estanques y manantiales,
vuela sobre páramos y vuela sobre praderas,
vuela sobre los vivos, vuela sobre los muertos,
vuela sobre el maíz y vuela sobre los pastos,
vuela sobre el río, vuela sobre el mar,
vuela hacia el este o vuela hacia el oeste,
vuela hacia aquel que más me ama).
Así pues, parece que también en Escocia la mariquita, que mantiene su condición de gran favorita entre el campesinado, ha sido utilizada para adivinar quien será la futura pareja de cada uno. Esto, asimismo, es lo que se trasluce en una rima del norte de Escocia que dignifica al insecto con el título de Dr. Ellison:
Dr., Dr. Ellison, where will I be married?
East, or west, or south, or north?
Take ye flight and fly away.
(Dr., Dr. Ellison, ¿dónde me casaré?
¿En el este o el oeste, en el sur o en el norte?
Despega y vuela lejos).
En ocasiones se la llama también Señora Ellison, o caballero Sir Ellison; otros nombres escoceses que se aplican son: Mearns, Aberd, Rey, o Rey Galowa —o Calowa. Con este título honorífico existe otra rima escocesa que evidencia de nuevo el uso general de este insecto con propósitos adivinatorios:
King, King Calowa,
Up your wings and flee awa’
over land, and over sea;
Tell me where my love can be.15
(Su majestad, Su majestad Calowa,
levanta tus alas y vuela lejos
sobre la tierra y sobre el mar;
Dime dónde puede estar mi amor).
Existe una tradición neerlandesa según la cual ver mariquitas es señal de buena suerte16; y en Inglaterra se considera de muy mala suerte acabar con estos insectos. Se cree que aquellos que las maten, en el transcurso de un año, se romperán un hueso o padecerán alguna otra desgracia horrible.17
En Inglaterra, los niños tienen la costumbre de lanzar al aire la mariquita mientras cantan al mismo tiempo:
Lady-bird, lady-bird, fly away home;
Your house is on fire, your children’s at home,
All but one that ligs under the stone;—
Ply thee home, lady-bird, ere it be gone.18
(Mariquita, mariquita, vuela lejos hasta tu hogar;
Tu hogar está en llamas, tus hijos están en casa,
todos menos uno, que yace bajo la piedra;
Vete a casa, mariquita, antes de que desaparezca).
O, como en Yorkshire y Lancashire:
Lady-bird, lady-bird, eigh thy way home;
Thy house is on fire, thy children all roam,
Except little nan, who sits in her pan,
Weaving gold laces as fast as he can.19
(Mariquita, mariquita, vuela a tu casa;
Tu casa está en llamas, tus hijos andan sueltos,
excepto la pequeña Nan que, sentada en su cacerola,
teje dorados encajes tan rápido como puede).
O como es común entre nosotros, aquí en América:
Lady-bird, lady-bird, fly away home,
Your house is on fire, and your children all burn.
(Mariquita, mariquita, vuela hasta tu hogar,
Tu casa está en llamas, y todos tus hijos se queman).
El significado de estos familiares, aunque muy curiosos versos, parece ser el siguiente: las larvas —o formas juveniles— de las mariquitas se alimentan principalmente de los áfidos —o piojos de las plantas— de las enredaderas del lúpulo, y el fuego es el método que se utiliza usualmente para destruir los áfidos; así pues, al matar a estos últimos, las larvas, que han venido con el mismo propósito, acaban siendo también destruidas.
A veces en Inglaterra se avistan inmensos enjambres de mariquitas, especialmente en las costas del sudeste. Han sido descritas como extensas masas que se extienden a lo largo de millas y se componen de varias especies entremezcladas.20 En 1807, en Kent y Sussex, estos vuelos causaron no poca alarma entre los supersticiosos, que las consideraron presagios de algún mal terrible. Sin embargo, no eran más que emigrantes procedentes de los campos de lúpulo vecinos, donde, en su estado de larva, habían estado dándose un banquete de áfidos.21
La mariquita fue en otro tiempo considerada un remedio eficaz para el cólico y el sarampión,22 y ha sido recomendada a menudo como cura para el dolor de muelas: se dice que machacando una o dos y aplicándolas en el diente agujereado, el dolor queda aliviado inmediatamente. Jaeger dice que ha probado esta aplicación con éxito en dos ocasiones.23
En la parte norte de Sudamérica —la Tierra Firme española—, una especie de mariquita, según me informa el capitán Stuart, se utiliza ampliamente como joya y en adornos. No obstante, es posible que se esté refiriendo a algunas especies de Escarabajos dorados —Chrysomelidae, de los que hablaremos más adelante.
Hurdis, que se ha servido con frecuencia en sus poemas de los descubrimientos modernos en Historia Natural, ha plasmado el siguiente bello y hermoso cuadro de la mariquita en su tragedia sobre Sir Thomas More:
Sir JohnWhat d’ye look at?
(¿Qué estás mirando?)
CeciliaA little animal, that round my glove,
And up and down to every finger’s tip,
Has travelled merrily, and travels still,
Tho’ it has wings to fly: what its name is
With learned men I know not; simple folk
Call it the Lady-bird.
(Un pequeño animal que sobre mi guante,
los dedos arriba, los dedos abajo,
ha recorrido felizmente, y aún recorre,
aunque tiene alas para volar. Qué nombre le dan
los hombres de ciencia, lo ignoro; la gente sencilla
la llama mariquita).Sir JohnPoor harmless thing!
Save it.
(¡Pobre e inofensiva criatura!
Sálvala.)CeciliaI would not hurt it for the world;
Its prettiness says, Spare me; and it bears
Armor so beautiful upon its back,
I could not injure it to be a queen:
Look, sir, its coat is scarlet dropp’e with jet,
Its eyes pure ivory.
(Por nada del mundo la dañaría;
su belleza me dice: “Perdóname”; y luce
una armadura tan hermosa en su lomo,
que no podría herirla ni siendo reina:
mire, señor, su abrigo es escarlata salpicado de azabache,
y sus ojos marfil puro.)Sir JohnChild, I’m not blind
To objects so minute: I know it well;
’Tis the companion of the waning year,
And lives among the blossoms of the hop;
It has fine silken wings enfolded close
Under that coat of mail.
(Niña, no soy ciego
para objetos tan diminutos: la conozco bien;
esta es la compañera del año menguante,
y vive entre las flores del lúpulo;
tiene unas alas de seda firmemente plegadas
bajo esa cota de mallas.)
CeciliaI see them, sir,
For it unfurls them now —’tis up and gone.24
(Las veo, señor,
pues ahora las despliega —ha despegado y se ha ido.)
En las líneas que Southey le ha dedicado a este insecto, al que llama Burnie-Bee,25 lo ha descrito también de forma elegante tal como sigue:
Back o’er thy shoulders throw thy ruby shards,
With many a tiny coal-black freckle deck’d;
My watchful eye thy loitering saunter guards,
My ready hand thy footsteps shall protect.
So shall the fairy train, by glow-worm light,
With rainbow tints thy folding pennons fret,
Thy scaly breast in deeper azure dight,
Thy burnish’d armor deck’d with glossier jet.26
(Lanza sobre tus hombros tus fragmentos de rubí,
adornados de mil diminutas pecas negro carbón;
mi ojo atento vigila tu errante caminar,
mi mano siempre lista tus pasos protegerá.
El séquito de las hadas, con luz de luciérnagas,
tinta de arcoíris tus pendones ondulantes,
extrae el azul más intenso de tu escamoso pecho,
hace más brillantes los adornos azabache de tu pulida armadura.)
↑ *Año: Tenga presente el lector que, por expresa y terminante decisión de los que mandan en este agujero, todas las fechas de la biblioteca Bicheratura están referidas al nacimiento de Sócrates, que es como se cuentan los años en esta república —esto es, van 470 años por delante del país vecino —esto es, ahí fuera mismo en la calle.
↑ *Suborden o Superfamilia— En los órdenes Blattodea, Hymenoptera y Lepidoptera, para agrupar las familias hemos preferido usar las superfamilias en lugar de los subórdenes.
↑ 1. Thorpe, Benjamin (1851). Northern Mythology, II, 104.
↑ 2. Jamieson, John. (1808). Etymological Dictionary of the Scottish Language. Otra denominación, en Suecia, no es tan honorable: Laettfaerdig kona, la “fulana lasciva” (ibid.). En Inglaterra, el término Lady-bird también se le ha aplicado a una prostituta —Wright, Thomas. (1857). Dictionary of Obsolete and Provincial English.
↑ 3. Jaeger, Benedict; Preston, Henry C. (1859). The Life of Norht American Insects, pag. 22.
↑ 4. Jamieson, John. (1808). Etymological Dictionary of the Scottish Language.
↑ 5. Chambers, Robert. (1826). Popular rhymes of Scotland.
↑ 6. Thorpe, Benjamin (1851). Northern Mythology, III, 182.
↑ 13. Otra versión —la cuestión sigue sin estar zanjada a día de hoy— sugiere que dicho nombre se originó a partir de Bene Bee, “Abeja Bendita”. La expresión ha sido también relacionada con un tal obispo Barnaby de la Edad Media, que, por lo demás, podría haber ardido en la hoguera, aunque la existencia de este obispo no está clara. Se ha argumentado también que el hábito obispal del personaje, rojo y negro, ayudaría a establecer la relación con el insecto, aunque para ser precisos, el color de los élitros de la criatura se ajustaría más al de una capa cardenalicia, que no obispal. Otra teoría que parece tener también bastante acogida es la que la asocia con otro obispo diferente, el obispo Edmund Bonner, rector de Dereham Este, parroquia de Norfolk, entre 1534 y 1540. El nombre del insecto derivaría de una corrupción de la expresión Bishop Bonner Bee, “abeja del obispo Bonner”. Edmund Bonner, que llegaría a ser más tarde obispo de Londres, ganó notoriedad por su tenaz persecución contra los protestantes durante el reinado de María Tudor. Parece ser que cerca de 200 personas fueron quemadas en la hoguera durante estas perscuciones, por lo que el obispo, al igual que la reina María, Bloody Mary, llegó a ser conocido como Bloody Bonner, “Bonner el sanguinario”. Mientras que algunos refuerzan la relación de este obispo con el insecto aludiendo, tal como ya hemos contado, al color de su hábito obispal, otros desvían la cuestión del color hacia los baños de sangre que se dio el personaje. (N. del A.)
↑ 14. Jamieson supone que esta expresión se deriva del teutónico Land-heer, un príncipe menor. Ver Jamieson, John. (1808). Etymological Dictionary of the Scottish Language.
↑ 15. Jamieson, John. (1808). Etymological Dictionary of the Scottish Language. Cf. Chambers, Robert. (1826). Popular rhymes of Scotland.
↑ 16. Thorpe, Benjamin (1851). Northern Mythology, III, 328.
↑ 17. Grose, Francis (1787). A Provincial Glossary, with a Collection of Local Proverbs, and Popular Superstitions, pag. 121
↑ 18. Chambers, Robert. (1826). Popular rhymes of Scotland.
↑ 20. Baird, William. (1858). Cyclopaedia of the Natural Sciences.
↑ 21. Kirby, William; Spence, William. (1815-1826). Introduction to Entomology, II, 9
↑ 22. Newell, Robert Hasell. (1845). The Zoology of the English Poets, pag. 48.
↑ 23. Jaeger, Benedict; Preston, Henry C. (1859). The Life of Norht American Insects, pag. 21
↑ 24. Hurdis, James. (1792). Sir Thomas More: A Tragedy, 1, 3.
↑ 25. Existe bastante consenso entre la crítica contemporánea acerca de que el poema “To the Burnie Bee”, aunque publicado en 1799 en el volumen The Annual Anthology, editado por Robert Southey (1774-1843), fue escrito realmente por su amigo William Taylor (1765 – 1836). (N. del T.)
↑ 26. Citado junto a lo precedente en Newell, Robert Hasell. (1845). The Zoology of the English Poets, pags. 50-2.
Gestionar consentimiento
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Funcional
Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
Deja un comentario