Datos curiosos sobre los ciervos volantes

Datos curiosos sobre los ciervos volantes

Resulta interesante observar la etimología de la palabra Lucanus, así como su aplicación a una especie de insecto. Los antiguos dieron el nombre de Lucas, Lucana al buey y al elefante. Se dice que Pirro nombró de esta manera al elefante la primera vez que lo vio porque esa era la palabra para “buey” en su propia lengua; así pues, le puso el nombre del animal más grande que jamás había visto. Según Plinio, que utilizó la palabra Lucani para referirse a los Escarabajos rinoceronte, Nigidio fue el primero que le dio dicho nombre a estos insectos; y lo hizo, muy probablemente, por su gran tamaño y por el parecido de sus mandíbulas con los cuernos. Dalechamp, no obstante, piensa que al Escarabajo rinoceronte se le puso el nombre de Lucanus solo porque este insecto era muy común entre los lucanos, un pueblo de Italia. Pero es probable —después de lo que acabamos de decir aquí arriba— que los mismos lucanos recibieran este nombre a causa del gran número de bueyes que criaban. El nombre común Toro volador (Flying-bull) que recibe el insecto en diferentes lenguas se ajusta bastante bien al que le dio Nigidio.1

Un ciervo volante entra por la ventana de una cabeña con un carbón encendido

Según una creencia popular alemana, el Ciervo volante (Stag-beetle), Lucanus cervus, transporta carbones ardiendo al interior de las casas con sus mandíbulas, y de esta manera ha provocado muchos incendios terribles.2

En el New Forest de Inglaterra, los aldeanos llaman Duendecillo del diablo al Ciervo volante, y creen que ha sido enviado para causarle daño al maíz; ¡y ay del desdichado insecto si se cruza con estos guardabosques supersticiosos!, pues inmediatamente lo apedrean hasta matarlo. Un redactor del Notes and Queries afirma que vio efectivamente a uno de estos insectos aniquilado de esta manera.3

El profesor Bradley, de Cambridge, refiriéndose al Ciervo volante, menciona el siguiente ejemplo notable de la fuerza de un insecto. Afirma que vio al escarabajo transportando una vara que medía un pie y medio de largo y una pulgada de ancho, e incluso que voló con ella hasta una distancia de varias yardas.4 Linneo considera que si un elefante tuviera proporcionalmente la fuerza del Ciervo volante, sería capaz de romper rocas y de nivelar las montañas.5

Bingley nos ofrece la siguiente historia asombrosa acerca de la supuesta rapacidad del Ciervo volante, una anécdota que ­—según se ha observado—, de no haber sido relatada con total seriedad por el reverendo editor de Animal Biography tal como se la narró uno de sus íntimos e inteligentes amigos, el lector común podría haber pensado que estaba tomada de los viajes del “veraz” barón de Munchausen.

Un corro de cabezas de Ciervo volante baila sobre hojas secas

Un íntimo e inteligente amigo del editor le informó de que a menudo había encontrado juntas varias cabezas de estos insectos, todas perfectamente vivas a pesar de que los abdómenes habían desaparecido y sólo las cabezas y los troncos permanecían unidos. Nunca ha logrado averiguar con certeza cómo se producía esta circunstancia. No obstante, supone que debe haber sido a causa de las encarnizadas batallas que se producen a veces entre las tribus de insectos más violentas; pero, dado que sus bocas no parecen estar hechas para alimentarse de animales, no es capaz de imaginar qué ha sido de sus abdómenes. Estos insectos no vuelan hasta que la mayor parte de las aves se han retirado a descansar y, de hecho, si hubiéramos de suponer que alguna de estas los ha devorado, sería difícil explicar por qué habrían sido rechazadas las cabezas o los troncos.6

Muffet nos cuenta que

Cuando se le corta la cabeza (al Ciervo volante), el resto del cuerpo vive mucho tiempo, pero la cabeza (al contrario de lo que es habitual en los insectos) vive aún más todavía. Se dice que esto es en conmemoración de la luna, y que la cabeza y los cuernos crecen y menguan con esta; pero esta es la opinión de astrólogos banales.7

Las mandíbulas del Ciervo volante se utilizaron en otro tiempo como medicina con el nombre de Cuernos de Escarabeo (Horns of Scarabaei). Este remedio se administraba como un absorbente en caso de dolores o convulsiones que se suponían causadas por una acidez en las primae viae.8 Este es el insecto al que muy probablemente alude Plinio cuando dice: “La gente solía colgar escarabajos del cuello de los bebés como remedio inmediato contra muchas enfermedades”.9 El Scarabaeus cornutus de Schröder10 es también, quizá, nuestro Lucanus cervus. Gracias a este caballero nos enteramos de que se recomendaba llevarlo colgado del cuello como amuleto contra la fiebre, o para los dolores y contracturas de los tendones si se aplicaba sobre las partes afectadas. También nos cuenta que, atados alrededor del cuello de los niños, los vuelve capaces de contener la orina. El mismo autor recomienda unas gotas de un aceite preparado con una infusión de estos insectos contra el dolor de oídos.11

Larva de Lucanus cervus tumbada de costado sobre el musgo

Larva de Lucanus cervus
by Andrey Polstianoi – CC BY 4.0

El Cossus de los griegos y los romanos —el cual fue introducido en las mesas de los ricos en los tiempos de máximo esplendor de estos últimos— era la larva, o gusano, de un gran escarabajo que vive en los troncos de los árboles, especialmente del roble; muy probablemente, esta era la larva del Ciervo volante, Lucanus cervus. Aunque sobre este asunto, no obstante, los entomólogos discrepan ampliamente, pues según Geoffroy y Keferstein se trata de la larva de Calandra palmarum12; para Drury es la de Prionus damicornis13; aunque para Roesel, Scopoli y muchos otros, es la de Lucanus cervus. Las dos primeras, al no ser originarias de Italia ni vivir en el roble, están fuera de cuestión. Pero es posible que la larva de Lucanus cervus, y quizá también la de Prionus coriarius —que se encuentran tanto en el roble como en otros árboles—, hayan sido consumidas bajo este nombre, ya que ni los coleccionistas ni los cocineros pudieron advertir sus diferencias. Linneo, siguiendo la opinión de Ray, supuso que el cossus era la oruga de la enorme Polilla taladro rojo.14

Plinio nos cuenta que los sibaritas, que consideraban a estos cossi como manjares, llegaban incluso a alimentarlos con harina para engordarlos.15

Nuestros niños, que llaman buey a los Ciervos volantes y al escarabajo Passalus cornutus16, tienen la costumbre de atarlos con hilos a trocitos de madera y palitos y, para divertirse, les hacen arrastrar la madera como si fueran bueyes.

Un ciervo volante arrastra un palito atado a una pata
Datos curiosos sobre los ciervos volantes

Notas


↑ * Año: Tenga presente el lector que, por expresa y terminante decisión de los que mandan en este agujero, todas las fechas de la biblioteca Bicheratura están referidas al nacimiento de Sócrates, que es como se cuentan los años en esta república —esto es, van 470 años por delante del país vecino —esto es, ahí fuera mismo en la calle.

↑ * Suborden o Superfamilia— En los órdenes Blattodea, Hymenoptera y Lepidoptera, para agrupar las familias hemos preferido usar las superfamilias en lugar de los subórdenes.

↑ 1. Cuvier, Georges. (1832). The animal kingdom—Insecta. Vol. 14, T. I, p. 530.
   Publio Nigidio Fígulo (c. 98 a. C.-45 a. C.) fue un político, erudito, filósofo y gramático romano del siglo I a. C.

↑ 2. The mirror of literature, amusement, and instruction, vol. XIX, p. 180; The Saturday Magazine, vol. XVI, p. 144

↑ 3. Notes and Queries, 2d S., II. 83.

↑ 4. Bradley, Richard. (1721). A Philosophical Account of the Works of Nature, p. 184

↑ 5. Nouveau dictionnaire d'histoire naturelle, XXII. 81.

↑ 6. Rennie, James and Westwood, John Obadiah. (1829). The Natural History of Insects, Vol. II

↑ 7. Muffet, Thomas. (1658). The Theater of Insects, p. 149. Topsell, Edward. (1658). The history of four-footed beasts and serpents, p. 1006.

↑ 8. Cuvier, Georges. (1832). The animal kingdom—Insecta. Vol. 14, T. I, p. 533.
   En la medicina antigua, tradicional e hipocrática, el término en latín primae viae (literalmente "primeras vías") hace referencia al conducto digestivo, específicamente al estómago y a los intestinos superiores. (N. del T.)

↑ 9. Naturalis historia, XI, 34.

↑ 10. Johann Schröder (1600-1664) fue un médico y farmacólogo alemán. Es autor de Pharmacopoeia medico-chymica sive thesaurus pharmacologicus, "Farmacopea médico-química o tesoro farmacológico", la farmacopea más importantes del siglo XVII en Alemania. (N. del T.)

↑ 11. James, Robert. (1743-1745). A Medicinal Dictionary; Cf. Brookes, Richard. (1792). The Natural History of Insects, p. 321.

↑ 12. Rhynchophorus palmarum según la nomenclatura actual.

↑ 13. Stenodontes damicornis según la nomenclatura actual.

↑ 14. Amoreux, Pierre-Joseph. (1789). Notice des insectes de la France réputés venimeux, p. 154; Burmeister, Hermann. (1836). A Manual of Entomology, p. 561; Keferstein, Georg Adolph (1827). Ueber Den Unmittelbaren Nutzen Der Insekten; Kirby, William; Spence, William. (1815-1826). Introduction to Entomology, I, 303; Shaw, George Kearsley. (1809-1826). General Zoology, Vol. VI, 28.

↑ 15. Naturalis historia, XVII, 37.

↑ 16. Odontotaenius disjunctus, según la nomenclatura actual.